Todo lo que se mide, tiende a mejorar…

En el campo profesional en el que mayormente me he desempeñado (ingeniería industrial), es un hecho probado que todo lo que se mide tiende a mejorar, y en el  de la psicología es conocido que la tendencia humana es a presentar una mejor conducta cuando nos sabemos observados (creo que por ello es se tiende incluso a buscar la oscuridad para hacer el mal).

De hecho, recuerdo que en la universidad se nos hablaba de un estudio que se hizo hacia principios del siglo 20, donde se obtuvo como resultado  una mejora en el desempeño y la productividad, simplemente porque- entre otros elementos – se implementó un mejor sistema de iluminación (Hawthorne Effect).

Es un principio de conducta organizacional  que generalmente se trabaja mejor cuando tenemos sentido de compromiso, cuando estamos conscientes de que alguien le importa o le preocupa el resultado de nuestro esfuerzo. Cuando sentimos que tenemos que ‘rendir cuentas’ (por eso en parte, es que tenemos estructuras organizacionales). Esto no tiene que ver con ser superior o inferior a nadie, la rendición de cuentas debe  ser un principio general por el que vivamos, entendiendo que no somos islas y que nuestras acciones- o la falta de ellas- tienen repercusiones en nuestro entorno. Y debe ocurrir de un estrato social al otro, como un ejemplo podemos mencionar, que debe darse de cada ciudadano al gobierno y del gobierno a la ciudadanía.

En esta línea, traigo una analogía con nuestra vida personal: yo necesito entender que si es importante (aunque no a todos nos guste) rendir cuentas en el entorno laboral, no es menos necesario hacerlo en nuestra vida personal: esto nos ayuda, nos inspira a mejorar: de hecho, es así como funcionan las estructuras de ‘coaching’, donde nosotros -voluntariamente – nos sometemos a un plan (trazado por nosotros mismos) y accedemos a darle cuentas a un ‘coach’ de cómo vamos contra las metas que nos hemos propuesto. Esto, nos ayuda a cumplirlo.

Yo, sin miedo, invito a quienes me aman a que me cuiden, a que ‘se metan en mi vida’. No tengo nada que ocultar. Si algo tenemos escondido, primero es necesario reconocer que esconder algo  nos ata, y nos resta paz. De todos modos, es energía invertida en vano, puesto que inevitablemente, saldrá a la luz, tarde o temprano. Reconocerlo, confesarlo y traerlo a la luz, es el primer paso hacia la libertad.

La Biblia dice:

“La oración de fe restaurará al enfermo, y el Señor lo levantará, y si ha cometido pecados le serán perdonados. Por tanto, confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho” (Santiago 5: 15,16).

“El que encubre sus pecados no prosperará, mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13).

No puedo pretender ver mi vida como que ‘es sólo mía’ pues lo que hago, tendrá un impacto- positivo o adverso- en todo aquello a lo que yo pertenezca o con lo que me identifique, lo que hago en la calle habla de mí, habla de mi esposo, de mis padres, de mi iglesia, de mi pueblo; lo que hago fuera de mi país, habla de mi país. Lo que hago puede resultar en un juicio contra lo que soy: cristiana, mujer, puertorriqueña, la esposa de…, etc. Lo que hago en mi intimidad, habla de mi integridad, de mi relación con Dios y conmigo misma. Lo que yo haga- o deje de hacer- impacta mi vida, la de mi familia, la de mis amigos, la de mi sociedad, la de mi mundo. No estoy sola. Si escojo de manera egoísta, en el camino ‘me llevo enredados a muchos’. Si reflexionamos, podremos verlo.

En estos días escuchaba a un pastor que visitó mi iglesia y expuso un punto que me pareció muy interesante, tenemos la expectativa de que nuestros líderes estén ‘limpios’, siguiendo el camino correcto, creemos firmemente que tenemos el derecho de conocer sus vidas privadas, y si pudiéramos buscaríamos hasta en sus gavetas. Nuestra expectativa es saber que sus cuentas están en orden, sus casas están recogidas, sus matrimonios estables, que le son fieles a sus esposas, son buenos padres, no esconden ni ocultan nada, pues lo mismo me aplica a mí. Lo que deseo para los demás (los que siento que tienen alguna responsabilidad para conmigo, alguien más lo desea para mí, puesto que con alguien más soy yo quien tengo una responsabilidad). Mi deseo para hoy: que podamos vivir nuestra vida de una manera tan auténtica y transparente, que no tengamos nada que esconder.

17 Pues todo lo secreto tarde o temprano se descubrirá, y todo lo oculto saldrá a la luz y se dará a conocer a todos.

Lucas 8:17

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