¿Qué estoy usando para construir la maqueta de mi visión de futuro?

Hoy quiero hacer un llamado a reflexionar sobre los materiales, la materia prima que estamos utilizando para construir nuestra visión de futuro.

Quiero trabajar el concepto a través de una analogía con una maqueta. La maqueta, como sabemos es una herramienta muy útil y concreta que utilizan los profesionales del diseño y construcción para visualizar lo que se quiere materializar como estructura, en nuestro caso, sería una imagen de esa meta, de ese próximo escenario, de ese próximo proyecto, del próximo paso que estamos por dar.

La materia prima serían entonces esos elementos, factores, ideas, visualizaciones que tenemos con respecto a las próximas experiencias de vida.

Si estamos escogiendo pensamientos de temor, o de fracaso, si anclado a experiencias pasadas, no necesariamente positivas, pretendo construir mi maqueta de futuro ¿Cómo va a quedar esa maqueta? ¿Va a ser un elemento inspirador para yo lanzarme al próximo paso? ¿Quedaría como algo inspirador o desalentador?

Igual que un arquitecto evalúa su maqueta para determinar no solo si cumple con expectativas estéticas, sino también si es un diseño funcional o viable, nos contestamos las preguntas antes mencionadas, y habiendo evaluado si lo que hemos pre-construído es inspirador, si los elementos que le dieron forma son los correctos y se alinean con el resultado final que se espera, decidiremos si nos quedaremos con esta, o construiremos una nueva.

Si no nos hacemos conscientes, nuestras visiones de futuro estarán ligadas a experiencias pasadas (desde la plataforma del ego, solemos escoger las negativas), a mis percepciones (sean correctas o no), a mis creencias (sean potenciadoras o no), a mi enfoque (sea balanceado o no).

La conciencia trae consigo entonces, la habilidad para el re-diseño. Mi pasado no determina mi futuro, las experiencias de otros, no tienen que repetirse en mi vida, lo que  he visualizado como fracasos, simplemente fueron las maneras en que la vida me invitó a re-dirigir mis esfuerzos, procesos de aprendizaje necesarios. Escalones, peldaños. Y por ellos, doy gracias.

La invitación para hoy, día que simbólicamente marca el final de un ciclo y el COMIENZO de otro, es a identificar todos los elementos potenciadores que tienes en tus manos y que te ayudarán a construir una maqueta inspiradora. Estos son: tus fortalezas, tus talentos, tus valores, los recursos de los que dispones. Párate con la brújula apuntando hacia el optimismo y haz un inventario a conciencia de quién eres y lo que tienes para dar. Puede sonar a utopía pero, este es un ejercicio real y práctico. Nos sirve para planificar el futuro, nos sirve para operar en el hoy, en mi día a día, ¿Cómo están mis pensamientos afectando mis actitudes e incluso mis aptitudes? (si creo que ‘no puedo’, no puedo, entonces no me hago apto para lo que tengo que hacer, ¿me sigues?).  Si a veces ves a otro haciendo lo que tú pudieras estar haciendo y te preguntas ¿por qué él o ella sí y yo no? Te exhorto a reflexionar en varias cosas: La primera sería, ¿tengo pensamientos limitantes o, de escasez? ¿No creo que el bizcocho es lo suficientemente grande para que todos podamos tener un pedazo de este?  ¿Por qué no me alegra el éxito ajeno?  y la segunda: ¿Qué ha faltado de mí, qué está haciendo esa persona que yo no estoy haciendo? ¿Habrá en mí la suficiente humildad como para pedir ayuda, consejo, guía a aquel o aquella que va más adelante que yo en el camino que estoy emprendiendo?

Antes de construir maquetas, antes de embarcarnos en viajes de propósito y de HACER, es necesario primero evaluar donde estamos en nuestro SER: ¿Me amo? o  ¿Me menosprecio? o ¿Valoro lo que soy y lo que puedo contribuir? ¿Comprendo y manifiesto mi propósito en amor?  ¿Conozco mis talentos? ¿Tengo claro y practico aquello que me hace sonreír, que me inspira e inspira a otros, que me hace vibrar en luz y en amor? ¿Es mi norte contribuir y servir?

Construyamos entonces un nuevo puerto de anclaje, un nuevo lugar de trabajo, una nueva plataforma. Hagamos y repito, inventario de nuestras fortalezas, logros pasados, metas alcanzadas, retos superados, nuestras bondades, y recapitulemos experiencias pasadas que no fueron agradables solo para abrazar las lecciones y añadir a este inventario, el regalo que cada una nos dejó, por ejemplo: mayor resiliencia, mayor sensibilidad, más paciencia, más capacidad de amar, etc, etc, etc.

Da un viaje a tu pasado y recuerda todo lo bueno que hay en ti, utiliza incluso palabras de otro que te hayan validado quién eres: bueno, honesto, trabajador, comprometida, empático, mediadora, facilitadora, agente de cambio, generosa, canal de esperanza, buen consejero, persona que escucha, líder natural, etc. Utiliza cada una de estas como piezas al construir tu maqueta. Todo lo que eres y todo lo que das, tiene un valor incalculable. Tu presencia en este mundo, no es ninguna casualidad, ¡Creélo!

Tu futuro no está pre-determinado por tu genética ni por tu pasado, sino por la gasolina con la que alimentas tu tanque de visión de ese futuro.

Si viajas a tu pasado en busca de algo, que sea de lecciones, de recuerdos de momentos en que venciste, de memorias de los días en que pudiste, de instantes de anclaje con el poder que a través de Dios recibiste para vencer adversidades. Te aseguro, tienes un baúl lleno de esos tesoros

Que este nuevo año sea uno de conciencia renovada en el que podamos recordar que con la ayuda de Dios, y los pensamientos correctos, podemos construir una maqueta hermosa, sabiendo que lo tenemos todo para verla materializada.

Luego me muestras que tal quedó tu maqueta ¿sí?

¡Bendecido! ¡Bendecida!

 

 

 

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