Puerto Rico, ¿sin luz?

Escribo, a la luz de las velas, como quizás hicieron nuestros abuelos, o ¿bisabuelos? (ahora no tengo clara la fecha en que se inventó la luz eléctrica, quizás porque- hasta este último año- la he dado como algo que tengo ‘por sentado’).

Escribo para mi hermana, comienzo a escribir una misiva para dirigirle a ella. Escribo porque siento este como un tiempo oportuno para ello, y escribo también, como una manera de aplacar mi ansiedad.

Mañana es lunes, 25 de septiembre de 2017 y por primera vez en mi vida, la excusa de ‘que no tengo gasolina’, se convierte en una válida para no ir a trabajar.

Creo que todos, todos por igual, aunque la sociedad nos clasifica en tanta categoría, que si ricos, que si pobres, que si de la clase media, que si blancos, negros, jóvenes, viejos, hombres o mujeres, todos hemos quedado en este tiempo en una especie de ‘shock’. Vivimos como en un letargo, en mi casa parece como si hubiese caído una bomba y aun cuando en medio de la tempestad movimos algunas cosas de sitio, todo parecía haber quedado en el mismo lugar donde estaba antes de que comenzaran los recios vientos del huracán María. No sé ni el día ni la hora en que vivo, hoy ni sé dónde dejé mi cartera.

Sin embargo, cuánta bendición he descubierto en este tiempo.

Descubrí que donde vivimos hay niños, muchos niños y se ven hermosos cuando salen a correr sus bicicletas o jugar y compartir juegos de mesa con sus vecinos. Mi sobrina hoy se dio cuenta de que tiene- cerca de casa de su abuela- muchos vecinitos que van a su misma escuela.

También hemos conocido de tres a cuatro vecinos más. Y, hemos conversado con otros a los que antes saludábamos simplemente de ‘buenos días’ o, ‘buenas noches’.

He visto de cerca y hasta ‘rozado’ necesidades que antes no tuve. Digo ‘rozado’, porque me pesaría decir que he experimentado la misma necesidad de aquellos que han perdido hasta su hogar. Que hoy no tienen techo. Mi sensación de necesidad no alcanza a entender lo que ellos han experimentado y, sin embargo, siendo esto algo tan nuevo para mí, siento el deseo de compartírtelo. Hace dos días hice una fila de tres horas a un lado del expreso para tomar algo de agua de un ‘chorrito’ natural. Una corriente que no cesa y que sale de una montaña, para mí, un recordatorio de la provisión de Dios…

(pauso para llorar y agradecer…)

En esta fila, sin ninguna seguridad, y en plena autopista, fui testigo del corazón de mi pueblo: hacía calor, pero nos compartíamos medios para darnos sombra. El que tenía señal del celular, lo prestaba para que otros pudieran comunicarse. En mi caso fueron dos ángeles, estacionadas en el paseo, quienes me prestaron su teléfono. Lloré mucho cuando escuché la voz de mi hermana, quien hacía como cinco días, no sabía de mí. En esta fila, vi solidaridad y ayuda, vi paciencia. Vi trabajo en equipo. Vi Kai Zen: Entre varios hicieron un embudo para agilizar el proceso de llenado de botellas. Vi a mi esposo colaborar con desconocidos para mutuamente servirse el preciado líquido.

Redescubrí la importancia de tantos pequeños detalles, de tantas bendiciones, que con frecuencia ignoro, entre ellas, el agua.

Doy gracias a Dios esta semana por cada sorbo de agua que puedo tomar.

En aquella fila vi la gracia y el humor de mi gente, reímos y por un rato olvidamos lo difícil que en un segundo se nos había vuelto la vida. He realizado en cuatro días más esfuerzo físico que en todo un año o más. He trabajado mano a mano con mi esposo en tareas que antes veía como ‘suyas’.

En este tiempo he visto el resurgir de rostros en los balcones…Cosa que no veía desde que vivían mis abuelos, hace cerca de 20 años.

He visto brigadas, que incluyen a todas las generaciones y sexos, abriendo camino. He tomado algún tiempo para jugar, cosa que por lo general, se me hace difícil. Hemos sacado juegos de mesa, aquellos que papi me enseñó a amar porque unen a la familia. Hoy jugué uno con mi suegra y mi sobrina y claro, mi suegra nos ganó. ¿A quién se le ocurre jugar un juego de palabras con una maestra de español? No importa si no tenemos acceso a www.rae.es o a www.google.com. Ella es la ‘google’ del idioma español.

Podemos verle el lado positivo a todo, aunque no todo ha sido color rosa, ha hecho mucho calor, mucho, he visto filas interminables de gente para obtener agua y gasolina. He sentido algo de hambre y también he sentido miedo. Lo cual también ha redundado en bendición porque he recurrido más a orar y a leer la Palabra de Dios. Dios me llevó no solo a los Salmos, que me recuerdan de su protección, sino también al libro de Eclesiastés que me ha recordado de lo fútil que a veces puede ser aquello en lo que ponemos nuestro enfoque y esfuerzo.

La noche de la tormenta, “María”, sentí que se me iba la vida; no he hablado con ni una sola persona, sobre todo aquellas que no temen expresar sus sentimientos, que no haya sentido un profundo temor esa noche y madrugada del 19 y 20 de septiembre.

El viento, furioso, en la radio, el único medio en pie, lo describieron perfectamente ‘como un tren’, parecía querer irrumpir en la casa. Yo había preparado una guarida en un closet, con algo de alimento, agua unas sábanas y la Biblia, esto para correr allí si el viento arreciaba y María se llevaba ‘de recuerdo’ alguna ventana.

Escribir… esta es mi pasión. Pero, con tanta distracción, a veces no dedico mucho tiempo para hacerlo. Hoy, lo retomo para compartir de manera superficial lo que han sido nuestros días durante y después del huracán María.

Recordemos queridos hermanos, que todos estamos a bordo del mismo barco, solo que cada uno en una habitación diferente, sigamos mostrando el espíritu de solidaridad y hospitalidad que nos caracteriza como puertorriqueños.

Dios nos bendiga.

Mejoramiento Continuo, una de mis pasiones

Mi profesión es la ingeniería industrial, así que básicamente mi vida profesional se enfoca en buscar cómo hacer las cosas mejor cada día. Y bueno, leyendo sobre mejoramiento continuo (Lean, Six Sigma, Effective Project Management, etc.) y sobre mejoramiento personal (liderazgo, valores, trabajo en equipo, relaciones, y últimamente y sobretodo: La Biblia, que  es el manual de instrucciones de quién “nos manufacturó”), me he dado cuenta de que MUCHOS de los principios que aplican a mi práctica profesional, aplican también a mi vida personal y quise a través de este ‘blog’ compartir el concepto.

Para aquellos de ustedes que no conocen lo que es “Continuous Improvement”- conocido en algunas industrias como: Process Excellence, Operational Excellence, Right the First Time, entre otros- voy a explicar muy brevemente lo que significan algunos de los conceptos y más adelante, como estos están relacionados con los conceptos espirituales que intento desarrollar…

Otro de los propósitos de este ‘blog’ es que podamos comprender de manera tangible que somos seres integrales y que no podemos separar al ser humano del profesional, por lo cual al llevar los principios profesionales a la vida personal, tengo como parte de mi agenda, hacer lo opuesto también: llevar los principios espirituales a nuestra práctica profesional y ayudar a crear conciencia de la importancia de mantener la diferencia marcada que existe entre las máquinas y los seres humanos que conforman un proceso y/o sistema y establecer cómo el éxito de cualquier empresa dependerá de cada individuo que es parte de ese colectivo. Los resultados de la empresa, a corto y largo plazo, estarán directamente relacionados con el nivel de compromiso, lealtad de cada empleado y estos a su vez, son directamente proporcionales al grado de felicidad que se experimenta con lo que se realiza y con la satisfacción que se tiene con el entorno en que se realiza.

Muchas de las diferentes metodologías que tienen como fin mejorar los procesos de la industria de manufactura o de servicio tienen su base en los sistemas de producción japoneses, por ejemplo: Lean tiene su cuna en el TPS (Toyota Production System) y lo que se conoce como Six Sigma es una metodología derivada de lo que fue TQM (Total Quality Management) creada por MOTOROLA (luego hecho famoso por GE y AlliedSignal). En esencia lo que éstas persiguen, es hallar la manera más eficiente de lograr un resultado esperado: un producto o servicio de calidad. Y Calidad no es otra cosa que cumplir con lo que el cliente espera (o superar sus expectativas) y en el tiempo en que lo espera (no más tarde, y en muchos casos, no más temprano).

Comencemos brevemente con 6 Sigma

Una definición formal (Fuente: Implementing 6 Sigma de Forrest W. Breyfogle III), pero muy breve de lo que es esta metodología sería:

6 Sigma es una metodología que persigue el mejoramiento continuo, la satisfacción del cliente, que tiene un impacto en el ‘profit’ (las ganancias). Que va más allá de una reducción de los defectos y se enfoca en el mejoramiento del negocio en general.

Existen una serie de pasos que ayudan a garantizar el éxito de un proyecto 6 Sigma, esta metodología se conoce (por sus siglas) como DMAIC.

D= Definir

M= Medir

A=Analizar

I= Implementar

C= Controlar

Cada fase tiene un propósito que veremos (en resumen) próximamente…

JESUS

Jesús no he visto tu rostro,

pero te creo porque he sentido

de maneras sobrenaturales

tu amor cubriendo mi vida.

No sé como era tu voz,

pero he escuchado

tu fiel respuesta a mi oración.

No fui parte de la iglesia primitiva,

pero soy parte de una iglesia, de una casa, que te sirve,

que te alaba, que te adora, ¡que te ama!

No te vi nunca, pero he sentido tu presencia.

No necesito haber vivido ni visitado la tierra santa

para saber que por ella caminaste y que hoy, por mi tierra caminas.

¡Yo sé que estás aquí!

No te conocí, no estreché tu mano,

pero en mi dolor he sentido tu mano

sosteniendo la mía.

No presencié el sermón del monte,

pero tu palabra es mi sustento,

es mi esperanza, es mi paz.

No vi tu sangre, tu sangre preciosa;

pero sé que me cubre, que me salva,

que me limpia.

No estuve cuando perdonaste a aquella mujer,

pero estuve cuando perdonaste a esta mujer.

No estuve cuando sanaste al ciego, al leproso, a la hemorroísa,

pero recuerdo vívidamente cuando me sanaste a mí.

No he visitado tu taller de carpintería,

pero es con tu madera que anhelo construir mi hogar.

No estuve frente a tu cruz, pero Jesús: Tu muerte,

Tu resurrección,… son la razón de mi vida.

Introducción a Spiritual Kaizen

Nota: Las entradas al ‘site’ han sido alteradas por un asunto técnico (que no es mi área de expertise) por lo tanto, veremos que este artículo que debió aparecer primero, aparece ahora…

Quiero comenzar describiendo el propósito preliminar de esta página (preliminar, porque creo que todo evoluciona, que todo cambia) y explicando el origen de su título.

Primero debo decir que me apasiona la escritura, que sinceramente amo las palabras (tanto en inglés como en español, y también en ‘spanglish’, los únicos idiomas que conozco).  No me considero una conocedora del diccionario, pero sí alguien que disfruta genuinamente de plasmar en blanco y negro, lo que ve,  lo que siente, lo que vive. Como el fotógrafo vive por la fotografía, con la que expresa su arte; el escritor (o, aspirante a escritora, en mi caso) plasma ideas, conocimiento, reflexiones, colores, imágenes, pensamientos, luz, entretenimiento, sabiduría, arte… a través de las palabras.

Otra cosa que siempre me ha movido es la búsqueda espiritual y básicamente, cualquier tema que tenga que ver con mejoramiento personal, crecimiento espiritual, y transformación.

En mi caso particular, me considero discípula de Jesús: estoy en el proceso de escudriñar y aprender la Palabra de Dios, así que inevitablemente – y porque he visto una restauración MILAGROSA en mi vida y la de quienes amo- compartiré reflexiones basadas en mis vivencias como cristiana, y en Su Palabra.

En fin, esta página nace con el fin de poder compartir lo que más disfruto hacer y a la vez, edificar las vidas de quienes se den la oportunidad de acercarse a ella.

¿Qué significa (para mí) Spiritual Kaizen?

La palabra ‘spiritual’ (espiritual) no creo que requiera mucha definición de mi parte, y es muy posible que yo no sea la mejor persona para definirla. Es una palabra que seguramente tiene 700,000 definiciones ya antes publicadas, pero bueno… una de las cosas que definen a un escritor (o alguien que sueña con serlo) es el hecho de que lee, busca, investiga y claro, le da su estilo o redefine aquello que ya ha sido definido, dándole los matices de su pluma (o de su ‘’laptop”, jaja!). Sin más preámbulo, definamos pues espiritual.

Primero señalemos el origen de la palabra: ésta viene del latín ‘spiritus’ que significa aliento, así que tiene que ver con vida: es lo que separa a un ser vivo de un cadáver; lo espiritual podría ser entonces todo aquello relacionado con nuestro espíritu, con lo que trasciende nuestro cuerpo físico…. Una breve definición de un diccionario establece que es lo relacionado con lo inmaterial o lo esencial del ser humano. Podemos decir entonces que espíritu es lo que llevamos dentro, que no es tangible. Los seres humanos somos seres espirituales, tenemos tres dimensiones que nos definen: mente, cuerpo y espíritu.

Y, Kaizen- una palabra que me fascina y que uso casi a diario-es de origen Japonés y sus dos caracteres por separado significan CAMBIO/PARA BIEN (o para mejorar).

De modo que Spiritual Kaizen, vendría siendo algo así como “restaurando, mejorando mi espiritualidad”.

Comparto con ustedes unas palabras de mi pastor, con las que estoy 100% de acuerdo: “Creo que es imposible la transformación espiritual sin la intervención del Espíritu Santo en nuestras vidas. Su intervención es la que produce en nosotros…”:
“…porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” (FILIPENSES 2:13 RVR60)

Y: “Hablar de transformación espiritual requiere de mirar que nuestra fuerza de voluntad o nuestros métodos no funcionan a menos que estén anclados al Espíritu Santo y al Madero”.

 

 

 

 

 

 

 

 

Etapas de un Equipo de Trabajo

Un tema importante que debe ser tocado en el entorno laboral (bien sea en el aspecto funcional u operacional de una empresa, o durante la ejecución de un proyecto), está relacionado con las etapas evolutivas por las que pasa un equipo de trabajo durante su desarrollo.

Existen diferentes teorías relacionadas con la dinámica de trabajo en equipo. Una, propuesta por Bruce W. Tuckman, establece varias etapas en el proceso y cómo cada una puede tener un impacto en el desempeño de un equipo, estas son:

  1. Forming: (Formación)- En esta etapa el equipo está tomando forma, en este punto, la mayoría de los miembros del equipo se encuentran positivos, aunque pueden estar ansiosos, aún no se han definido claramente los roles y responsabilidades, las reglas o parámetros que lo rigen. Dicen los expertos que no debemos esperar que en esta etapa el desempeño del equipo sea el mejor.
  2. Storming (Conflicto)- En esta etapa los miembros del equipo empiezan a ‘chocar’con los límites establecidos en la etapa de formación; algunos empiezan a cuestionar, o resistir algunas tareas que le han sido delegadas; se comienza a generar conflicto entre los compañeros y es común que algunos equipos de trabajo ‘fallen’ en esta etapa, porque no reconocen que esto es un proceso normal dentro del momento en que se encuentran.
  3. Norming (Normalizar)- Gradualmente los equipos entran a esta etapa donde todo se va normalizando, ya cada cual conoce su trabajo y su rol. Comienzan a apreciar las diferencias entre unos y otros, reconocer las fortalezas de sus pares, incluso empiezan a socializar entre ellos y empiezan a mostrar mayor respeto por la autoridad del líder designado.
  4. Performing (Desempeñarse)- Se trabaja ya con mucha menos fricción y se enfocan en el logro de la meta común. La energía de los integrantes ya no se dirige a conocerse y entenderse, sino a realizar la tarea que los ocupa Es una buena etapa para que el líder continúe desarrollando a su equipo de trabajo. Se siente fácil ser parte del equipo y si alguien sale o entra al mismo, no crea una interrupción significativa en las labores.
  5. Adjourning (Cerrar)- Esta es la etapa final y puede ser algo difícil porque ya se han creado lazos entre los miembros del equipo de trabajo, es un cierre. En este punto, es muy importante mantenerse enfocado en la meta común para asegurarse de que ésta sea alcanzada.

Nota: Entre una etapa y la otra puede haber un ‘overlap’ (superposición).

Al igual que para nosotros como individuos, como parte de un colectivo, es un excelente ejercicio el poder identificar la etapa en la que nos encontramos de manera que entendamos y saquemos provecho de las ventajas y que se nos haga más llevadero lidiar con las desventajas- al igual que apreciar y aprovechar las ventajas- que cada etapa trae consigo.

Si entienden que este conocimiento ayuda a fomentar la salud de su equipo de trabajo, les exhorto a profundizar más en el tema y compartirlo con otros.

Lecciones de Captain Sully

 

Hace un tiempo vi una película maravillosa: Sully

(Disclaimer: Si te produce demasiada ansiedad volar, quizás no debas verla!)

Comparto con ustedes algunos pensamientos …

Verla, me hizo reflexionar en que que, es en los momentos de mayor adversidad y de más vulnerabilidad donde se muestra nuestro verdadero carácter. En los momentos donde más dolor o miedo vemos en los ojos de otro ser, se nos olvida por segundos el miedo o dolor propio y es ese lugar donde, sin reservas, expresamos una valiosa forma de amor a nuestro prójimo.

Siempre estuve pendiente de la noticia del Capitán Sully en 2009. Me impresionó. Pero, verla recreada, wow!

Verla me hizo apreciar el valor de un ser humano comprometido y responsable y, reconocer la necesidad y la fuerza que hay en el trabajo en equipo. Y, sobre todo, la bondad inherente al corazón humano.

Vendrán tiempos de dificultad. Pero, con la ayuda de Dios y el apoyo que podemos darnos unos a otros, alcanzaremos exitosamente cada meta trazada y venceremos ante toda adversidad.

Son nuestras decisiones, minuto a minuto, las que, que pesar de los momentos en que “queremos salir corriendo”, nos devuelven la esperanza, son nuestros pequeños -y grandes- actos de amor y fe los que definen cómo será nuestro entorno y por ende nuestra vida . ¡Adelante!

¡Ánimo, ánimo con cada uno de tus proyectos:  los laborales y los de vida!

 

 

 

Cuatro Acuerdos, aplicación al entorno laboral

Igual que una maquinaria o motor depende de unos elementos esenciales para su buen funcionamiento, un equipo de trabajo tiene como elemento central las relaciones interpersonales. A veces, nos enfocamos más en los detalles técnicos u operacionales y el cómo nos relacionamos, nos pudiera llegar a parecer un tema secundario en el entorno laboral, sin embargo, este es un asunto medular. Las relaciones con nuestros compañeros de trabajo inciden no solo en nuestra paz, salud y bienestar general, sino que también tienen un efecto significativo en nuestro nivel de productividad y en la calidad del trabajo que realizamos.

Para ayudarnos a trabajar con la manera en que nos relacionamos, hay muchas herramientas, una de ellas, muy valiosa y práctica, nace en un libro titulado Los Cuatro Acuerdos, escrito por Don Miguel Ruiz.

A través de este artículo compartiremos un breve resumen de lo que significa cada uno de ellos, con la esperanza de que nos sirva de ‘refrigerio’ y que nos ayude a mejorar o mantener siempre saludable la manera en que nos relacionamos y trabajamos juntos:

  • El primer acuerdo es: sé impecable con tu palabra

 Nos recuerda la importancia de escoger con sumo cuidado nuestras palabras, las que decimos a los demás y las que me digo yo mismo.

La palabra es fuente de vida o de destrucción, definitivamente quiero ser impecable al usar las mías.

Dice La Palabra de DIOS:

No empleen un lenguaje grosero ni ofensivo.

Que todo lo que digan sea bueno y útil,

a fin de que sus palabras resulten de estímulo

para quienes las oigan.

Efesios 4:29 NTV

   La lengua puede traer vida o muerte;
los que hablan mucho cosecharán las consecuencias.

Proverbios 18:21 NTV

Para resumir: Impecable, palabra compuesta:  Im (que significa sin) y Pecable, que tiene su origen en la palabra pecado, palabra comúnmente utilizada en el contexto de la fe, que a su vez tiene origen en la palabra del latín pecatus: entre sus muchas definiciones, se provee esta: lo que hago en contra de mí mismo o de otro.   De modo que Impecable es sin pecado.

  • El segundo acuerdo es: no te tomes nada personal, es el otro lado de la ecuación, no se trata aquí de las palabras o acciones que digo, sino cómo me tomo las palabras o las acciones que provienen de otros.  Si entendiéramos que cuando alguien nos insulta o trata de humillar, ello dice poco o nada sobre nosotros y sin embargo dice tanto sobre quien lo hace.

No tenemos control de lo que otro haga o diga, pero si tengo control de cómo ello puede   hacerme sentir. Claro que sí. Somos  libres y capaces de escoger en lo que enfocamos nuestro pensamiento.

Sobre nuestros pensamientos, dice La Biblia:

No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente.Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.

Romanos 12:2 NTV

  • El tercer acuerdo es: no hagas suposiciones, creo que es mi favorito, resume tanto en tan poco, Qué muchas relaciones personales y laborales dañamos cuando en vez de ir a la fuente, a la persona que entendemos pudo habernos hecho sentir mal, nos ‘hacemos un cuento en nuestra cabeza’ de porque aquella persona hizo o dijo esto o aquello y damos paso a que siga creciendo una ‘raíz de amargura’ en nuestro interior. “No me saludó, debe ser porque ayer le dije algo que no le agradó, o porque no soy parte de su grupo”… cuando a veces la falta de saludo, corresponde a un mero descuido, a un acto involuntario, o a que la persona esté distraída, en sus pensamientos o preocupaciones, o pasando por alguna situación que no tiene que ver nada conmigo.
    • Algunos ejemplos aplicables a nuestro entorno:
      • Si alguien no ha evaluado un documento que le di, o no ha leído un mensaje que le envié puedo pensar: “ay, pues, es que no le importa”, en vez de tomar el teléfono y decir mira, “sobre aquello que te envié”. Quizás escucharíamos un ‘caramba, no lo había visto, o no había tenido el tiempo de revisarlo, disculpa, ahora mismo lo hago’.
      • Si una persona comenta que no está de acuerdo con algo que yo he dicho, no es correcto suponer que lo hace porque no le agrado.
      • Si alguien comete un error, no es bueno dar por sentado que fue adrede, o con alguna mala intención.

Nos sorprenderíamos de la cantidad de veces que la suposición que nos hicimos sobre el otro es desacertada.

Bajo este tercer acuerdo, me rehúso a darle una interpretación (sobre todo cuando esta es negativa) a los actos/palabras o la omisión de actos/palabras de otra persona.

Si tengo duda, pregunto. Si algo me ha levantado alguna incomodidad, lo comunico, abierta y transparentemente. No dejo que crezca en mi corazón la semilla de la amargura, cuyas raíces a veces permitimos que crezcan profundas.

Cuántos contratiempos nos evitaríamos si fuésemos directo a la persona que sentimos que nos ha fallado o nos ha lastimado o que no ha cumplido con nuestra expectativa, ¿para qué? Para “limpiar ese espacio” (¿Cómo? Usando el primer acuerdo: palabras amables y respetuosas, cuando digo con sinceridad – y en amor- lo que siento, estoy amando a mi prójimo y a la vez, a mí mismo). Un consejo no solicitado, pero siempre necesario es el recurrir a la oración como preámbulo al diálogo de ‘limpieza de espacio’ entre otra persona (u, otras personas) y yo. Segunda porción de la receta: humildad, es bueno señalar lo que nos afecta, pero es necesario abrir el espacio para reconocer que nosotros también hacemos ‘cosillas’ que le molestan a los demás (por algo nos habló Jesús sobre no mirar tanto la paja en el ojo ajeno, sin antes mirar la viga en el propio).

Uno de los peores problemas en el que nos hace caer la suposición y el ‘no ir a la fuente’, es la murmuración. Le digo a María lo que me molesta de Pedro, en vez de dialogarlo directamente con Pedro. Cuando hago eso, daño la imagen de Pedro, mi relación con él, y posiblemente la relación que puede haber entre María y Pedro. Yo siempre digo: “no quemes el puente, mejor ve a la fuente”.

Yo creo que todos en algún momento hemos cometido este error. Como una manera de autoevaluación, para determinar si estamos cayendo en esto, podemos usar una definición literaria de esta palabra (murmuración), que nos dice que es “la conversación en perjuicio de un ausente”.

  • Y, último, pero no menos importante, el cuarto acuerdo: Haz siempre lo máximo que puedas:

Este nos sirve para calibrarnos, autoevaluarnos.  Nuestras circunstancias no siempre son las mismas, por tanto, nuestro máximo esfuerzo, no siempre dará el mismo resultado. Como decimos: “Hay días y hay días… “

Esto, por otro lado, nos permite ser empáticos con el que- a nuestros ojos- por alguna razón en un momento dado, percibamos que está dando ‘menos’.  Alguien una vez me compartió sobre una compañera de trabajo que la estaba haciendo sentir sobrecargada al no cumplir a cabalidad con sus tareas o funciones. Días después, esta misma persona, me llamó para compartirme la enseñanza que había recibido: se había enterado de que esta compañera suya, tenía en su entorno familiar una serie de problemas severos que estaban reduciendo su capacidad de concentrarse y dedicar toda su energía a su trabajo. Con esto no se pretende justificar una dejadez o falta de compromiso, sino que nos ayuda a comprender situaciones por las que ciertamente, todos podemos pasar.

Creo que este último acuerdo es simplemente un compromiso personal (y en mi caso, con Dios), de hacer lo mejor posible, sin dejar de amarse y cuidarse y es a su vez. Y, un compromiso que hacemos con los demás para contribuir con TODO lo que nuestros recursos y circunstancias nos permitan.

Dice la Biblia:

Así que, sea que coman o beban o cualquier otra cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios.

1 Corintios 10:31

Como vemos, estas son herramientas muy poderosas para transformar nuestra manera de pensar, de percibir nuestras experiencias de vida y, por lo tanto, cambiar para bien nuestra manera de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás.

Espero que este conocimiento, les edifique. No comparto esto como alguien que domina estos asuntos, sino como alguien que, reconociendo su vulnerabilidad y debilidad humana, anhela a – junto con ustedes- seguir creciendo.

Dios les bendiga,

Milly

Fuente: Libro Los Cuatro Acuerdos, de: Miguel Ruiz

Reflexionando sobre un líder ejemplar…

Mohandas Gandhi, mejor conocido como Mahatma (alma grande) Gandhi, fue uno de los líderes mundiales de mayor influencia de todos los tiempos. Indio (e, Hindú), ejerció como abogado defendiendo los derechos de sus hermanos indios, en Sur Africa y en India, bajo el Imperio Británico. Y fue el líder principal en el movimiento basado en la resistencia pacífica que eventualmente condujo a India a obtener su independencia. 

 

Mientras ejercía como abogado, en 1893 Gandhi viajaba en tren hacia Pretoria. Allí fue abordado por un hombre blanco que le solicitó que- debido a su color de piel-  se tenía que mover hacia la parte de atrás del tren, aún cuando él tenía boleto para estar donde estaba sentado; al negarse a moverse, fue violentamente expulsado del vagón. Mi primer punto de reflexión es preguntarme ¿Por quién debo sentir mayor lástima por el que fue echado o por el que cometió tal acto? Definitivamente mi corazón se conmueve profundamente cuando pienso en el horrible discrimen que han enfrentado mis hermanos y hermanas de raza negra, de igual forma las mujeres, los ancianos, nosotros como latinos… etc. Es interminable la lista, pero ciertamente pienso que el corazón más oscuro yace en aquel que se piensa mejor que otro por su nacionalidad, color de piel o título profesional, … Y eso, me produce mucha lástima también. 

Hoy,  reflexiono en nuestros prejuicios y en a cuanta gente hemos sacado de “nuestro tren” anclados en uno de estos. Nos toca mirar “hacia adentro” para ver cual es nuestro prejuicio. (¿Soy puertorriqueño y discrimino a mi hermano de otro país de habla hispana? ¿Soy joven y discrimino al viejo? O ¿tengo cierta edad y discrimino al joven, que entiendo no tiene nada que enseñarme? ¿Soy ateo y discrimino al pastor? O ¿soy cristiano y discrimino al no creyente? ¿Soy rico y discrimino al pobre? O lo contrario ¿soy pobre y discrimino a todo el que es rico?

¿Qué etiquetas pongo? ¿A quienes y por qué? 

 

También reflexiono en si alguna vez he sido yo la que he sido echada del tren. En el caso de Gandhi, ese suceso fue uno de los precursores para lo que luego se convirtió en un fuego y pasión que fueron el centro de su lucha por la igualdad y la justicia. 

 

Gandhi cambió la historia, de ello no hay duda. Y hoy, décadas después de su muerte, sigue siendo una influencia viva en otras generaciones a nivel mundial. 

 

Te invito a levantarte de donde has sido “lanzado” o lanzada, echado o echada hacia una plena fe de que este puede ser el primer paso hacia el cumplimiento de Tu propósito. 

 

Gandhi, un ser al que no le llego ni a los tobillos, no profesaba mi fe (soy cristiana), sin embargo me atrevo a decir que Gandhi fue vivo ejemplo de lo que Jesús vino a enseñarnos. Nos enseñó que Dios no hace acepción de personas y modeló, con su vida, que la verdad y el amor prevalecen. 

 

Dios nos bendiga.

Todo lo que se mide, tiende a mejorar…

En el campo profesional en el que mayormente me he desempeñado (ingeniería industrial), es un hecho probado que todo lo que se mide tiende a mejorar, y en el  de la psicología es conocido que la tendencia humana es a presentar una mejor conducta cuando nos sabemos observados (creo que por ello es se tiende incluso a buscar la oscuridad para hacer el mal).

De hecho, recuerdo que en la universidad se nos hablaba de un estudio que se hizo hacia principios del siglo 20, donde se obtuvo como resultado  una mejora en el desempeño y la productividad, simplemente porque- entre otros elementos – se implementó un mejor sistema de iluminación (Hawthorne Effect).

Es un principio de conducta organizacional  que generalmente se trabaja mejor cuando tenemos sentido de compromiso, cuando estamos conscientes de que alguien le importa o le preocupa el resultado de nuestro esfuerzo. Cuando sentimos que tenemos que ‘rendir cuentas’ (por eso en parte, es que tenemos estructuras organizacionales). Esto no tiene que ver con ser superior o inferior a nadie, la rendición de cuentas debe  ser un principio general por el que vivamos, entendiendo que no somos islas y que nuestras acciones- o la falta de ellas- tienen repercusiones en nuestro entorno. Y debe ocurrir de un estrato social al otro, como un ejemplo podemos mencionar, que debe darse de cada ciudadano al gobierno y del gobierno a la ciudadanía.

En esta línea, traigo una analogía con nuestra vida personal: yo necesito entender que si es importante (aunque no a todos nos guste) rendir cuentas en el entorno laboral, no es menos necesario hacerlo en nuestra vida personal: esto nos ayuda, nos inspira a mejorar: de hecho, es así como funcionan las estructuras de ‘coaching’, donde nosotros -voluntariamente – nos sometemos a un plan (trazado por nosotros mismos) y accedemos a darle cuentas a un ‘coach’ de cómo vamos contra las metas que nos hemos propuesto. Esto, nos ayuda a cumplirlo.

Yo, sin miedo, invito a quienes me aman a que me cuiden, a que ‘se metan en mi vida’. No tengo nada que ocultar. Si algo tenemos escondido, primero es necesario reconocer que esconder algo  nos ata, y nos resta paz. De todos modos, es energía invertida en vano, puesto que inevitablemente, saldrá a la luz, tarde o temprano. Reconocerlo, confesarlo y traerlo a la luz, es el primer paso hacia la libertad.

La Biblia dice:

“La oración de fe restaurará al enfermo, y el Señor lo levantará, y si ha cometido pecados le serán perdonados. Por tanto, confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho” (Santiago 5: 15,16).

“El que encubre sus pecados no prosperará, mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13).

No puedo pretender ver mi vida como que ‘es sólo mía’ pues lo que hago, tendrá un impacto- positivo o adverso- en todo aquello a lo que yo pertenezca o con lo que me identifique, lo que hago en la calle habla de mí, habla de mi esposo, de mis padres, de mi iglesia, de mi pueblo; lo que hago fuera de mi país, habla de mi país. Lo que hago puede resultar en un juicio contra lo que soy: cristiana, mujer, puertorriqueña, la esposa de…, etc. Lo que hago en mi intimidad, habla de mi integridad, de mi relación con Dios y conmigo misma. Lo que yo haga- o deje de hacer- impacta mi vida, la de mi familia, la de mis amigos, la de mi sociedad, la de mi mundo. No estoy sola. Si escojo de manera egoísta, en el camino ‘me llevo enredados a muchos’. Si reflexionamos, podremos verlo.

En estos días escuchaba a un pastor que visitó mi iglesia y expuso un punto que me pareció muy interesante, tenemos la expectativa de que nuestros líderes estén ‘limpios’, siguiendo el camino correcto, creemos firmemente que tenemos el derecho de conocer sus vidas privadas, y si pudiéramos buscaríamos hasta en sus gavetas. Nuestra expectativa es saber que sus cuentas están en orden, sus casas están recogidas, sus matrimonios estables, que le son fieles a sus esposas, son buenos padres, no esconden ni ocultan nada, pues lo mismo me aplica a mí. Lo que deseo para los demás (los que siento que tienen alguna responsabilidad para conmigo, alguien más lo desea para mí, puesto que con alguien más soy yo quien tengo una responsabilidad). Mi deseo para hoy: que podamos vivir nuestra vida de una manera tan auténtica y transparente, que no tengamos nada que esconder.

17 Pues todo lo secreto tarde o temprano se descubrirá, y todo lo oculto saldrá a la luz y se dará a conocer a todos.

Lucas 8:17

La importancia de los proyectos para el desarrollo organizacional y la innovación

Comencemos por definir ¿Qué es un proyecto? Y ampliemos un poco en por qué hacemos proyectos.

El Instituto de Project Management, define proyecto como una actividad grupal temporal para producir un producto, servicio, o resultado, que es único. Se dice es temporal debido a que tiene un comienzo y un fin definido, y por lo tanto debe tener alcance y recursos definidos.

Existen múltiples razones por las que las compañías se lanzan a ejecutar proyectos entre éstas: Lo demanda el mercado, ante alguna necesidad no cubierta; porque surge una necesidad de negocio; para cumplir con alguna meta estratégica; para modificar un producto o servicio existente; para innovar; para reducir costos operacionales; para mejorar la eficiencia en los procesos; buscando mejorar la calidad en los servicios; para implantar un nuevo sistema de información (o, actualizar uno existente); cuando se hace necesario adoptar un cambio por algún avance tecnológico; para cumplir con algún requisito regulatorio o legal, entre otros.

Una pregunta que constantemente nos debemos hacer como organización es ¿Cómo nos aseguramos de que lo implementado en un proyecto se sostenga en el largo plazo? Esto responde a que todo buen administrador se ocupa de que lo que se invierta- en tiempo o recurso económico – ciertamente, debe añadirle un valor permanente a la organización. Al final del mismo lo que queda debe ser un legado, algo tangible que beneficie a la organización que se embarcó en el mismo.

Uno de los elementos clave es que para todo proyecto se deben establecer de antemano, una serie de indicadores (en inglés KPI= “Key Performance Indicators”). Es el conjunto de estas métricas lo que nos permite determinar la salud (bien sea el éxito o, el fracaso) de un proyecto.
En el aspecto técnico, la metodología empleada debe proveer una fase final (de control) que ayude a que los resultados alcanzados se sostengan. En el aspecto menos técnico, hay otros factores a considerar: Todo proyecto, como se postuló antes, por definición, tiene un principio y un fin. Lo que no debe tener fin es lo que el proyecto nos deja. Bien sea un producto, servicio, sistema o proceso mejorado. Esto no debe tener fin, pero sí será cambiante. Soy fiel creyente del mejoramiento continuo y de que la meta del año venidero idealmente será más alta que la del pasado. Para que el resultado de un proyecto se sostenga debe haber ocurrido en el proceso un cambio en la mentalidad, los paradigmas y, la cultura. Y esto, no siempre se alcanza con un solo proyecto sino con la ejecución de una serie de iniciativas y proyectos que se dan a través de los años.

Mencionaba al principio lo que es medible, lo tangible. Muchas veces es ahí donde ponemos nuestro mayor enfoque. Y eso es bueno, y necesario, pues ciertamente no es “de la nada” que nace el éxito sostenible. Sin embargo, hay un producto o fruto de todo proyecto que no puede ser medido o cuantificado: la sinergia, los lazos que se crean entre un equipo multidisciplinario, en nuestro caso más apasionante aun: la oportunidad de unir un equipo diverso, conformado por gente de varias disciplinas y de varias o todas nuestras facilidades.
Merece el esfuerzo embarcarse en la misión de planificar y ejecutar proyectos, particularmente aquellos que son multidisciplinarios, enriquecidos por el caudal de conocimiento que cada miembro del equipo trae el mismo. Mientras más diverso, más amplia la perspectiva, por lo tanto, mejor el resultado. Es realmente emocionante ver lo que se va alcanzando día tras día entre personas de múltiples áreas funcionales o hasta de varias facilidades, que posiblemente antes no interactuaban o quizás ni se conocían. Es preciso ver la sensación de satisfacción que reflejan los rostros de los miembros de un equipo de trabajo cuando sienten que su contribución trasciende, y que pueden aportar de otra manera al éxito en su lugar de trabajo. Ya no es solo MI meta o la de mi departamento. Ahora es NUESTRA meta y la de nuestra organización.

El hacer el trabajo de planificación y ejecución los proyectos nosotros mismos, (sin restarle valor a recibir la ayuda de otros que hayan recorrido el camino antes), nos da un sentido de pertenencia, de que somos parte y a la vez dueños de lo que hacemos, de por qué lo hacemos y de cómo lo hacemos.

Necesitamos ver cada proyecto como una oportunidad para juntos ser agentes de cambio y forjar un mejor futuro.  Pero más aún, como otra plataforma en la que podemos poner en práctica lo que dice la Palabra (en el libro de Corintios) con respecto a ser un solo cuerpo …

12 Porque, así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.

13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.

14 Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.

15 Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?

16 Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?

17 Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?

18 Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.

19 Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?

20 Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo.

21 Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.

22 Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios;

23 y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.

24 Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba,

25 para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.

26 De manera que, si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.

27 Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.