Mi amigo, el tiempo y yo.

Hace un tiempo estuve en un proceso de Coaching, con el mejor coach del mundo, Nelson Luquis. En la primera sesión, ¡rapidito!, me sentí exhortada a dar el primer paso para ver concretado uno de mis grandes sueños: el de tener un programa que permita la integración generacional (particularmente niños y jóvenes con adultos mayores). Es una idea que me apasiona, poder ofrecer una plataforma en la que diferentes generaciones se nutran una a la otra.

Y bueno, tan pronto sugirió que para antes de nuestra próxima sesión, debía haber completado ese primer paso, que en mi caso era darle un nombre al proyecto y redactar una primera propuesta de servicios, recordé a mi gran amigo, ‘el tiempo’.

Salí de la sesión contenta, entusiasmada y lista para lo próximo. De camino a casa, precisamente, me encontré con mi amigo ‘el tiempo’.

Yo: ¡Hola, tiempo qué bueno toparme contigo, querido amigo!

Tiempo: Lo mismo digo, oye hace ‘tiempo’ que no te detienes, siempre andas con prisa.

Yo: Sí, perdona, he estado algo ocupada. Oye, te cuento, he decidido emprender uno de mis sueños.

Tiempo: Cuéntame, ¿De qué se trata?

Yo: Pues mira, a ti precisamente, debo muchos de mis logros y experiencias, tiempo, así que te comparto esto con entusiasmo.

Tiempo: ¡Dime! ¡Tengo tiempo!

Yo: Esta semana debo redactar una propuesta para un proyecto de integración generacional.

Tiempo: ¿Esta semana? Pero, si me consta que hoy al salir de Guaynabo va para Bayamón que tienes compromiso con tu mamá. Mañana vas a la iglesia, al cine y luego a llevar al nene a San Juan. El lunes trabajas, en la tarde tienes compromiso, el martes trabajas, en la noche hay célula.  Tienes pendiente unas citas para ver algunas casas con tu esposo y una llamada con una de tus amigas. En el weekend hay que llevar a Suri a vacunar, hay que limpiar y sábado en la noche es el concierto de piano. ¿Con qué tiempo piensas hacerlo?

Yo: Caramba, tiempo, hace tiempo que me conoces, sabes que soy muy organizada.

Tiempo: No, si yo no dudo de tu organización, de lo que dudo es que tengas en tu organizada agenda, el espacio de tiempo para hacer esto que me cuentas.

Yo: Mira tiempo, yo agradezco tu preocupación pero… yo encontraré como hacerlo.

Tiempo: Perdona mi insistencia, pero creo que no podrás, como tantas otras veces, acabarás cancelando esto por tu agenda cargada y tu falta de tiempo Te lo digo porque te aprecio, mi amiga, te conozco hace tiempo.

Yo: Querido amigo, he aprendido que para lo que es prioridad, siempre encontraremos tiempo. Así que esta semana, dedicaré los espacios que sean necesarios que me he propuesto, y te cuento… hoy sábado dedicaré de 8:00 a 10:00 PM a esto, mañana domingo, tomaré el día libre, para Dios y mi familia. Cancelaré la cita del lunes, pues nada tiene que ver con mis sueños.  Invertiré de 8:00 a 10:00 PM el lunes también. El martes en la noche iré a la célula y el miércoles, igualmente de 8:00 a 10:00 PM, escribiré… me apasiona escribir, para ello tengo tiempo. El jueves iremos a ver algunas casas y otras el sábado, luego de vacunar a Suri Anne. Finalmente, el domingo, 11 de marzo, luego de la iglesia, terminaré de escribir.

Tiempo: Te deseo éxito, a través del tiempo, te he visto lograr otras metas. TE veré lograr esta también.

Yo: Gracias tiempo, siempre has sido uno de mis grandes amigos. Sé que en este tiempo, lo serás también. Te abrazo tiempo. Te bendigo tiempo. Te valoro tiempo.

 

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