JESUS

Jesús no he visto tu rostro,

pero te creo porque he sentido

de maneras sobrenaturales

tu amor cubriendo mi vida.

No sé como era tu voz,

pero he escuchado

tu fiel respuesta a mi oración.

No fui parte de la iglesia primitiva,

pero soy parte de una iglesia, de una casa, que te sirve,

que te alaba, que te adora, ¡que te ama!

No te vi nunca, pero he sentido tu presencia.

No necesito haber vivido ni visitado la tierra santa

para saber que por ella caminaste y que hoy, por mi tierra caminas.

¡Yo sé que estás aquí!

No te conocí, no estreché tu mano,

pero en mi dolor he sentido tu mano

sosteniendo la mía.

No presencié el sermón del monte,

pero tu palabra es mi sustento,

es mi esperanza, es mi paz.

No vi tu sangre, tu sangre preciosa;

pero sé que me cubre, que me salva,

que me limpia.

No estuve cuando perdonaste a aquella mujer,

pero estuve cuando perdonaste a esta mujer.

No estuve cuando sanaste al ciego, al leproso, a la hemorroísa,

pero recuerdo vívidamente cuando me sanaste a mí.

No he visitado tu taller de carpintería,

pero es con tu madera que anhelo construir mi hogar.

No estuve frente a tu cruz, pero Jesús: Tu muerte,

Tu resurrección,… son la razón de mi vida.

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