El Recurso Humano como la Base del Mejoramiento Continuo

Durante años se ha hablado de la importancia del recurso humano como la base del mejoramiento continuo. Si bien es cierto que es vital el que nuestros procesos y servicios sean eficientes y de alta calidad, no es menos cierto el hecho de que el recurso humano es pieza clave, la pieza más valiosa de todos los elementos de una organización.

Con miras a reforzar lo que es el mejoramiento continuo, tomando en cuenta el recurso humano como elemento primordial, un tema de suma importancia es el de los valores por los cuales nos regimos tanto individual como colectivamente.

Cuando hablamos de valores, en el contexto de las relaciones humanas, nos referimos a aquellos acuerdos universales que contribuyen a que las mismas sean saludables. Algunos ejemplos de valores organizacionales pudieran ser: Seguridad, Integridad, Trabajo en Equipo, Responsabilidad Social, entre otros.

Como una invitación a la reflexión, este artículo tiene como propósito tocar muy brevemente un tema relacionado con algunos de los que se consideran valores universales.

Entre estos valores universales se encuentran: el amor, el candor, la pasión, la integridad, el respeto, la humildad, la valentía, etc.

Algunos ejemplos de cómo los podemos poner en práctica:

  • Candor: Escojo discutir los asuntos o diferencias de manera simple, sincera y abierta. Parto de la premisa de que al igual que yo, mis compañeros actúan de buena fe.
  • Humildad: Comparto el crédito por un trabajo bien hecho, reconozco cuando necesito apoyo y lo solicito con diligencia.
  • Pasión: Hago mi trabajo con entrega, buena disposición y entusiasmo (palabra cuyo origen significa ‘Dios en mi’).
  • Respeto: Reconozco y acepto las diferencias; escucho y doy validez a las opiniones de mis compañeros; practico el no juzgar; veo y aprecio las cualidades únicas que posee cada persona.
  • Valentía: Soy capaz de reconocer aquello que soy capaz de crear, de construir, me pregunto constantemente: ¿Cuál es la diferencia que sólo yo puedo hacer? Y, actúo.
  • Liderazgo: Independientemente de la posición que se ocupe dentro de una organización, toda persona puede ser un líder. Básicamente un líder se distingue- entre otras cosas- por las siguientes cualidades: Evoca inspiración y logra influenciar para que otros le sigan, es alguien que sabe comunicarse, es alguien que piensa sabiamente (no se trata solo de tener conocimiento sino de la aplicación del conocimiento adquirido), es alguien que cumple con su palabra. Un líder no es “el que pesca por ti, sino el que te enseña a pescar” (i.e.: Crea liderazgo en ti). Un líder es alguien que tiene fortaleza de carácter, que tiene un Norte claro: una visión personal y colectiva de lo que desea lograr.

En la medida en que -de manera consciente- pongamos en práctica estos valores en las pequeñas o grandes decisiones diarias, lograremos ser exitosos tanto a nivel individual como colectivo (sea en nuestra organización o en cualquier otro entorno – bien sea familiar o social – en el que tengamos un rol).

“Las diferencias entre tú y yo son evidentes en papel; pero el amor, y la sed, el hambre y la fe siempre nos va a reconocer”… Alfonso “Tito” Auger

En lugar de enfocarnos en lo que nos separa o en lo que nos diferencia, adoptemos la actitud de buscar y apreciar aquello que nos une…  

 

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