Soñar, no cuesta nada… lo que cuesta (y caro! creo yo) es dejar de soñar…

Esto fue originalmente escrito en 2012 (modificado en 2018)…

Es mi opinión que lo que nos mantiene vivos y motivados es soñar, el tener una visión, unas metas, y planes para verlas materializadas… Pensaba hoy en algunas de las mías (las edades me recuerdan que no hay tal cosa como una edad definida para lograr x ó y cosa): A los 17 me gradué de la escuela superior, a los 24 fuí ingeniera, a los 24, me fuí a trabajar a EU y a los 24 regresé (jaja!); a los 24 compré mi primera propiedad, a los 28, me certifiqué como ‘trainer’, a los 30, me certifiqué como “Black Belt” (no en karate! sino en Six Sigma), a los 31 realicé varios talleres y procesos de transformación, liderazgo y mejoramiento personal, a los 32 estudié y me certifiqué en el campo de Recursos Humanos (loved it!), a los 34, me reconcilié con el Señor (¡la mejor meta lograda! y no creo haya otra que la supere, bueno sí… cuando LO VEA DE FRENTE), a los 35 me casé con el amor de mi vida, terminé de tomar cursos de Discipulado y me bauticé junto con mi esposo, a los 36 tomé cursos de Project Management, Calidad, Consejería.   A esa misma edad (que fue cuando escribí esto) decía que tenía como metas: tener nuestra casa (la tenemos y donde queríamos, gracias a Dios), tener dos perros (¡Tengo cuatro!), ser madre (‘coming soon’, si Dios quiere…), emprender (me lancé también) y algún día ser alguien que escriba de manera profesional (esa también llegará). A los 37 hice mi maestría en Gerencia, creo que fue a los 38 que comencé este blog. A los 40 llegó mi perrita número 3 y a los 41, la número 4. Estoy como quien dice en la mitad de la vida, y ¡Siento que me queda tanto por hacer!

Ahora voy con la parte NO GLAMOROSA de MIS METAS. Abro mi corazón, por si en algo te ayuda, para decirte que aunque a veces las metas NO las logramos como lo planificamos, cada cosa que ha ocurrido en nuestra vida y el tiempo en el que ha ocurrido, tiene un propósito.

Lo que yo quería: Graduarme a los 22 de ingeniería (esto no se dio así), terminar la maestría a los 24 (esto no se dio así), casarme a los 23 (esto no se dio así, de hecho, a esa edad estaba divorciada), ser ‘room mate’ de una de mis mejores amigas hasta justo antes casarme (esto no se dio así), ser madre a los 26 (esto no se dio así), tener una casa a los 28 y saldarla a los 58 (esto todavía no sé como va a darse), que mis padres vivieran hasta ser ancianitos y vieran a sus nietos (esto no se dio así, tengo a mami, pero papi partió con el Señor hace 11 años), que mis hermanos y yo viviéramos todos bien cerca (esto no se dió así, tengo dos que ‘se fugaron’ a EU y… ahora tengo uno en España); Creo que estuve en el gimnasio a los 23, a los 30, a los 34, y la meta, ¡todavía no la he logrado! Pero, pa’ lante! (queda trabajo por hacer, lo reconozco…) etc, etc, etc. Y en medio de las que logré (arriba escritas), pasé por muchos momentos de alegría, pero también hubo muchos de dolor, los que me conocen… los conocen. Todos, tenemos una historia.

Tu vida y la mía, quizás han sido diferentes, eso no es lo importante, todos tenemos un camino por recorrer. TODO ocurre en el tiempo de Dios (Su Palabra lo dice, que en Sus Manos están nuestros tiempos). No te compares con tu vecino, amigo, tus padres, tus hermanos. Que tu estándar sea Jesús, querer imitarlo a El. Lo demás, es simplemente lo que vamos haciendo, cada uno a su paso, en su proceso, para acercarnos más a El.

¿Mi éxito? yo no lo quiero medir como lo mide el mundo; si mis experiencias como quiera que se hayan dado, me trajeron a El ¡Gloria a Dios! Las cosas se dieron diferentes en algunos sentidos, pero si lo miro, si me enfoco en lo valioso ¿qué tengo hoy? Un matrimonio sólido, un niño que no es mi hijo biológico, pero que bendice mi vida de mil maneras, una familia hermosa, maravillosa, unos hermanos que son mis mejores amigos, una madre que es el mejor modelo de madre que Dios pudo regalarme, un padre (en el cielo) que me dejó como herencia nada más y nada menos que ¡Una Biblia!, una familia extendida que es soporte, que es amor, unos amigos y amigas FIELES, que me dicen lo bueno y lo no tan bueno.  El haberme atrevido a emprender y dar rienda suelta a una creatividad que tenía escondida.  Sobretodo, siento que tengo una relación cada vez más cercana con Dios y los seres a quienes amo y Dios es Su infinito amor, sigue regalándome relaciones con personas que me invitan a ser mejor cada vez. No compito con nadie, solo anhelo ser cada vez, una mejor versión de mi misma.

¿Qué me llevo? He logrado todo lo que he querido (aunque no siempre CUANDO he querido), vivo en paz, y he aprendido a honrar primero a Dios, luego a mí misma y mis valores. No vivo para complacer a nadie, sino que fluyo en autenticidad, sabiendo que no todo el mundo estará ‘de mi lado’. Sé que tengo la capacidad para reinventarme, la valentía para lanzarme, el amor para sanarme y la pasión para vivir cada día agradecida y feliz.

¡Y, me queda MUCHO por caminar! ¡De Su mano!

 

El amor propio y su impacto en nuestras decisiones

Yo creo primero que todo en Dios, en que hay un creador, un Padre, que nos puso aquí por amor y que anhela con todo su corazón atraernos hacia El.

Digo esto porque no quiero que nada de lo que diga se interprete como que defiendo la creencia del ‘yo soy, yo todo lo puedo’. Pues yo todo lo puedo, pero en “CRISTO QUE ME FORTALECE”. (Filipenses 4:13: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece).

Ahora bien…

A veces pienso que –como creyentes- quizás podemos tocar con mayor frecuencia y profundidad el tema del amor a nosotros mismos; comúnmente nos enfocamos más en cómo expresamos nuestro amor al prójimo. El mismo Jesús me dijo que ‘ame a mi prójimo como a mi mismo’. Así que ahí está contemplado el hecho de que necesito amarme para poder amar a otros. No puedo dar lo que no tengo.  Frecuentemente se menciona el versículo de ama a tu prójimo como a ti mismo para hacer énfasis en amar al prójimo, pero no hablamos con detalles de la importancia de amarme yo, de verme, de reconocerme como una hija de Dios. Hablamos de como tratar a nuestros esposos, hijos, compañeros de trabajo, etc. pero no es frecuente escuchar la conversación sobre cómo tratarnos a nosotros mismos. Hablamos de ser misericordiosos con el prójimo pero no con nosotros mismos. Si yo tengo la capacidad de perdonar a mi hermano por sus faltas, también debo ser capaz de perdonarme  o de recibir el perdón, de creerme que ya he sido perdonada. Si vivo desde la culpa por lo que hice, por lo que pasó… no seré capaz de tener relaciones saludables.  No me sentiré merecedora de ellas y de manera subconsciente comenzaré un proceso de auto-sabotaje.
Pienso que la raíz de muchos males está- no sólo en el orgullo- sino también en la falta de amor propio.  Cualquier extremo es malo, bien sea que estoy con frecuencia en el extremo donde me creo superior a otros o al otro lado, donde constantemente me siento inferior, insignificante, incapaz. Cuando no me amo, no me valoro y no me respeto, tomo decisiones que van en detrimento mío y por lo tanto, de los seres que me rodean. No hablo de “ser adorador” de sí mismo. Sino de reconocerse como un hijo de Dios, coheredero junto con aquellos que son mis hermanos …
Si no me amo, menosprecio mis dones y me creo incapaz, no utilizaré mis talentos, no iré en pos del llamado de Dios. Privaré a los demás de lo que puedo darles, decirles o, contribuir a sus vidas.   No creo que el amor propio resulte en nada negativo, el amor no puede ser malo en ningún sentido. Lo que sí desencadena en amarguras es toda acción que nace del egoísmo. El amor propio no es altivez, la altivez hace que quiera auto-justificarme, creerme como Dios. El amor propio nace al mirarme en el espejo de Su amor, del amor de  quién me justificó, y en desear ser misericordiosa conmigo como El lo fue, como El lo es…

Hace poco mientras dormía, por alguna razón que no pretendo explicar, me despertó este pensamiento: “Seguimos cayendo en el pecado porque hay un proceso de sanidad interior que no se ha dado”. Así que pienso que si esto es cierto, nuestro interior (emocional) está ligado a como respondemos a nuestra experiencia espiritual e incluso directamente relacionado con las decisiones que tomo para preservar la salvación que por Gracia me ha sido dada.

Hay decisiones que para tomarlas- o ser firmes en ella – conllevarán el que persigamos un proceso de sanidad interior, que esta muy relacionado con ese amor propio.  Por ejemplo: la elección que hago de la persona con la que compartiré mi vida, ¿Voy a casarme con el que me insulta y me maltrata? ¿Con el que no quiere saber de Dios? O ¿Voy a compartir mi vida con quien me ama, me valora, me cuida me respeta? ¿Con quién espiritualmente puede edificarme? Las actividades a las que dedicaré mi tiempo, los libros que voy a leer, las películas que voy a ver, la música que voy a escuchar, todo lo que voy a permitir que entre a mi cuerpo/templo definitivamente va a estar relacionado con dónde está mi autoestima y cuánto valoro lo que Dios en Su amor hizo por mí.

Sí, creo que mi identidad debe estar cimentada en la creencia de que soy una hija amada de Dios, redimida y justificada por Cristo, pero eso si lo dejo en la teoría y no lo llevo a la práctica con mis elecciones diarias, de nada me servirá.

Mi bienestar está directamente relacionado con la manera en que me relaciono con Dios, conmigo mismo y con los demás. El amor propio es la base de mi auto-proyección, de lo que permito que entre en mi vida y de lo que decido que permanezca en ella. Si mi auto-estima está en el lugar correcto, mis experiencias de vida serán un reflejo de ello.

El principio del amor propio tiene su base en amar a Dios de manera prioritaria. Es en el deseo de conocerle y conocer su naturaleza que empiezas amarte de manera balanceada y a amar correctamente a otros.  Para mí es esencial tener como parámetro de referencia el amor de Dios. Por eso Pablo le dice a Timoteo:

“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.  Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,  sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno,  traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios,  que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita”. (2 TIMOTEO 3:1-5 RVR60)

Breve reflexión:

Si digo “me amo” estoy diciendo algo, si digo: ” me amo porque me reconozco como una hija amada de Dios y hallé mi identidad en Cristo Jesús”,  lo estoy diciendo todo.
¿Cómo hago real ese amor? Cuando me demuestro amor a mí  misma y a los demás, pensando y actuando conforme a Su Palabra.

Cierro este tema con mi escrito favorito sobre el amor:

Corintios 13 (NVI)

Si hablo en *lenguas *humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los *misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso.
El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; 10 pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. 11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. 12 Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido.
13 Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.

Hablemos de Excelencia

Excelencia, qué palabra hermosa, ¿no? El diccionario de la Real Academia Española define el término como: Superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo.

La excelencia se asocia con un camino, porque es un proceso que comienza y no termina, es una escalera en la que vamos alcanzando el próximo peldaño. Podemos decir entonces que la excelencia en sí misma está cimentada sobre el mejoramiento continuo.

En un artículo de www.diarioresponsable.com la definen como “aquello que está por encima del resto. En el caso de las personas, la excelencia hace mención a alguna capacidad o habilidad fuera de lo común o a un talento difícil de igualar”.

Hay varios tipos de excelencia, una ampliamente conocida y estudiada, lo es la excelencia operacional, definida por la Comisión de Productividad de Chile (CPC) como un concepto que abarca todas las actividades y funciones llevadas a cabo al interior de las empresas, desde la estrategia, la visión, valores, cultura y el proceso de mejoramiento continuo; y que está positiva y significativamente relacionada a la productividad.

Hace más de 15 años que me desempeño en roles que persiguen a niveles tanto estratégicos como tácticos el alcanzar la excelencia. Excelencia operacional, organizacional, pero para que esto se manifieste y sobretodo, se sostenga en el largo plazo, es necesario lograr una transformación individual de cada miembro de los equipos y organizaciones que aspiran a la excelencia. En la ejecución de proyectos y dirección de equipos de trabajo me he dado cuenta de que, siguiendo el principio de Pareto, un 80% del éxito de la implementación, depende de un 20% de factores que desgloso como sigue: Destrezas de comunicación y de trabajo en equipo, inteligencia emocional, liderazgo, en fin todos aquellos elementos intangibles y no técnicos que están presente en toda interacción humana.

Me apasiona el campo del crecimiento personal y lo que podemos hacer para influenciar positivamente y transformar nuestros entornos. Soy ingeniera industrial, y poseo una maestría en Gerencia y Liderazgo, así como varias certificaciones en Recursos Humanos, Adiestramiento y en Mejoramiento Continuo (Lean Six Sigma, entre otros). He tomado cursos de programación neurolinguística y Coaching (estoy preparándome para obtener una certificación en esta disciplina).

A lo largo de mi carrera, me he ocupado de, dentro del manejo de mis proyectos, estrategias y programas, integrar herramientas para contribuir a sembrar semilla de mejoramiento en el individuo y su entorno, en mi caso, mayormente, las organizaciones.

Es el fin de esta empresa (Zen Generations) utilizar como fundamento las metolodogías probadas de mejoramiento continuo (entre ellas: Six Sigma y Lean, incluyendo Kaizen) en la planificación, diseño, construcción y ofrecimiento de talleres educativos y vivenciales dirigidos hacia una transformación real del individuo y de los entornos en los que se desempeña. Esto tendrá entre algunos de sus resultados: mayor sensación de bienestar personal, ambientes de trabajo en equipo saludables, aumento en el compromiso, desempeño y por ende en la productividad, impacto social y comunitario, pues son principios que una vez integrados, llevamos con nosotros a cada espacio en el que nos movamos.

Es nuestra visión por lo tanto, dejar a un lado el diálogo relacionado con la excelencia como un tema utópico para convertirlo en un tema social real y tangible.

Si te interesa obtener mayor información sobre nuestros talleres, puedes escribirnos a: zengenpr@gmail.com

Mejoramiento Continuo, DMAIC aplicado a la vida

En un post anterior mencionaba las etapas de una de las metodologías de mejoramiento continuo, 6 Sigma. Estas son Definir, Medir, Analizar, Implementar y Controlar (siglas comúnmente usadas: DMAIC).

Abundemos sobre cómo podemos aplicar la metodología de mejoramiento continuo a nuestra vida personal.

D=(Definir)

En esta fase utilizamos diversas herramientas para definir los siguientes elementos, a nivel de proyecto: enfoque, alcance, equipo, presupuesto, recursos, indicadores de éxito (métricas), etc.

  • Proyectos= Importante decidir proyectos familiares y establecernos ‘milestones’ (como pequeñas metas)
  • Budget=presupuesto familiar (base de muchos de los proyectos familiares que como familia emprendemos, incluyendo las vacaciones y los asuntos relacionados con la salud).
  • Estrategias o Metas a  largo plazo.
  • Recursos- identificar qué recursos dispongo para lograr mis objetivos.

Nota: Se pueden incluso aplicar principios de Project Management, no es mi intención irme profundo aquí, (no es el objetivo del ‘post’), pero llevar la gerencia de proyectos a la vida personal, empezaría precisamente con establecernos metas (individuales y comunes) a corto y largo plazo y, medir progreso periódicamente.

  • A un nivel macro -antes de emprender un proyecto particular- debemos tener claro un Norte, unos objetivos primordiales. Al igual que una organización requiere visión y misión, una familia no es diferente: Algunos ejemplos serian: Definir cuál es nuestra visión del matrimonio, qué valores comunes compartimos, cuáles son nuestros acuerdos (reglas- sí, reglas, por ejemplo: reglas de cómo manejar conflictos cuando surjan, reglas esenciales de crianza (no todo puede estar escrito, pero debe ser un ‘must’ definer acuerdos esenciales, algunos ejemplos son: Respeto (más concreto: “En casa no se grita”, entre otras) , qué valores vamos a inculcar a nuestros hijos?, ¿en que iglesia nos congregaremos para –entre otras cosas- fortalecer nuestra espiritualidad y tener las herramientas para formar nuestro carácter?, etc.- las otras te las dejo para que las discutas en familia).
    • ¿Cuales son nuestras metas a corto plazo? A largo plazo (las individuales, y como éstas se alinean con las comunes) – por ejemplo si yo quiero ser consejera y mi esposo, abogado; tenemos tres hijos creciendo: ¿podemos acordar estudiar uno primero y otro después en vez de estudiar y trabajar ambos para no impactar a nuestros hijos que tanto nos necesitan?

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M=(Medir)

  • En este paso definimos o identificamos las métricas=indicadores de progreso: en el entorno laboral algunas métrica pueden ser ‘attendance’, ‘adherence to schedule’, ‘lead time’, ‘savings per year’, etc. Estas nos permiten ver ‘dónde estamos’ con respecto a ‘dónde queremos estar’. Ver los ‘gaps’ y trabajar para acortar constantemente esa distancia entre donde estoy y donde quiero estar.
    • Aplicación a la vida: Algunas formas de ‘ver’ cómo vamos son: llevar un diario, calendar chart (yo por ejemplo anoto en un calendario ‘at a glance’ los días en que hice algo para lograr una meta (eso me deja ver mi esfuerzo en un ‘snap shot’), ¿suena a locura?, Maybe… pero en momentos de crisis, dibujé caritas tristes en el calendario y aún en los “PEORES” meses de mi vida, tuve más días con caritas alegres que días con caritas tristes, eso me dio una perspectiva real, y al ver meses subsiguientes, pude ver que tengo mucho de lo que sentirme agradecida; ya no hago las caritas, fue un ejercicio necesario en el momento, para mí: muy útil. Otra cosa que hago es medir progreso contra metas como por ejemplo: perder peso, no soy buena en esto, no soy modelo a seguir, me atrevo a traer el ejemplo porque en la teoría (y en la práctica de mi hermana que es una flaca!) sé lo que conlleva mantenerse en peso y mis hábitos (escritos o no) me dicen cuando I am on the wrong track!. So, me alineo con los que sugieren escribir lo que comemos, al final del día nos da ‘una foto’ bien chévere de nuestros hábitos alimenticios. Escribir, especialmente en calendarios, nos da una foto de nuestros patrones. Escribir lo que pensamos, lo que comemos, a ¿dónde vamos? Mira tu agenda del mes pasado, ¿en que invertiste el tiempo? ¿Te gusta el resultado? ¿Si? ¿Te gustará a largo plazo? Síguelo haciendo, si no, cambia de canal!
    • Otro ejercicio de aplicación práctica ( Para ver: ¿cómo estoy viviendo?)- es el utilizar una especie de ‘random reminder’ (en ingeniería se usa para ir a observar una tarea cuando el aparatico suena y te lo recuerda)- así sabes que por ciento del tiempo dedica una persona (o una posición particular) a x tarea. En el caso de la vida, si me estoy sintiendo con frecuencia enfermo o deprimido, voy a la raíz: ¿En qué estoy pensando? Sino tengo un aparato de esos, puedo pedirle a alguien: ‘texteame’ (en buen español, si me coge mi suegra! Me deshereda!) aleatoriamente durante el día y pídeme que anote en lo que estoy pensando: ¿el resultado? Una foto de tus pensamientos y preocupaciones frecuentes. Un análisis directo al hígado de la causa de tu dolor de cabeza o de espalda! Oye, otra cosa que es en mi práctica es básico es que “todo lo que se mide, tiende a mejorar”, el sólo hecho de saber que estoy monitoreando lo que pienso, me llevará a ir corrigiendo lo que pienso, en qué me enfoco.

Con respecto al pensamiento, comparto con ustedes un devocional que tuvimos recientemente sobre este tema:

Como en toda relación- en mi relación con Dios, hay una parte que depende de mí…

¿Cuántos de nosotros en nuestro pensamiento (que no son otra cosa que la cuna de nuestras acciones) hemos alimentado creencias que no nos ayudan? Por ejemplo: las mujeres son…, los hombres son… yo soy… mi país es…. Mi familia es… mi esposa es… mi vecino es… mis padres son…mi jefe es… Dios es…la vida es….

Mi relación con Dios, conmigo y con los demás tiene su base en los pensamientos que yo alimento….¿No es incongruente con el amor propio y el amor a los otros el subestimarme o , o tener mal concepto de x ó y persona, de mi esposo, de mi esposa, de mis hijos? Es en mi pensamiento donde nacen los juicios y aun cuando no los exteriorice verbalmente, los demuestro a través mis acciones para con aquellos a los que juzgo. Aunque parezca difícil, nosotros sí podemos escoger nuestros pensamientos.

La importancia del pensamiento es tal que muchos libros, incluído libros dentro de la Biblia, plantean este principio:

Romanos 12:2

NVI: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mendiante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta”

RV: “Y nos os conforméis a este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

Filipenses 4:8

NVI “Por último hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin todo lo que sea excelente o merezca elogio.”

RV: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo que es honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”

Proverbios 23:7

NIV: “Pues como piensa dentro de sí, así es…”

RV: Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.

RV 1909 Porque cual es su pensamiento en su alma, tal es él”.

Isaías 26:3 : “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”

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 A=Analizar (Autoevaluar)

    • El analizar en el caso de mejoramiento continuo, es posiblemente la etapa mas larga (de las primeras cuatro, porque la última puede ser hasta ‘vitalicia’).  Se utiliza una diversidad de herramientas para entender y evaluar datos, para descartar lo que no es relevante, para determinar que es viable y que no, etc.
  • En la vida, posiblemente, es igual. Analizar qué podemos cambiar, qué podemos mejorar conlleva, el evaluarnos cuidadosamente, estudiar, leer, meditar, orar. Yo siempre digo que si somos capaces de utilizar en promedio unos cinco a seis libros cada semestre de nuestra vida para formarnos intelectualmente (empezando en primer grado, serían aproximadamente 144 libros al finalizar la escuela superior, let alone los de universidad que dependiendo de la carrera que escojamos, serán muchos también!!! Y luego, los que necesitamos leer como parte de los requisitos de un post grado o simplemente de educación continuada) porque no somos capaces de leer varios al ano que nos ayuden a hablar el lenguaje de amor de nuestro cónyuge (sí, el libro de Gary Chapman!), a ser mejores padres, compañeros de trabajo, a ser mejores esposos, a querer servir, a conocer a Dios! Soy fiel creyente de que necesitamos mantenernos leyendo, aprendiendo, no solo en el plano intelectual sino también en el plano espiritual y emocional. De que me sirve saber la integral desde 0 a infinito de f(x)dx sino puedo tratar bien a un compañero de trabajo, de que me sirve conocer todos los principios de mejoramiento continuo sino tengo ninguna herramienta/conocimiento para relacionarme adecuadamente con mi equipo de trabajo.

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I= Implementar

Ahora vamos a la parte dura, del análisis a la acción, eso conlleva valor, esfuerzo, determinación, disciplina y perseverancia. Creo que tengo escritos como algunos 5-10 sueños que no he concretado porque del plan a la ejecución, se me cae el quiosco con bastante frecuencia (por cierto, recientemente estoy leyendo un libro sobre este tema: Execution, de Larry Bossidy).

Ahora, los sueños que sí he visto concretarse en mi vida, es porque con el favor de Dios, he puesto un plan en acción. Por ejemplo, en diciembre de 2011 contraje matrimonio con el amor de mi vida: para este evento tuvimos que hacer un plan, un presupuesto, etc. En fin: se nos dio, fue una boda hermosa, muy sencilla, pero donde cada detalle (gracias a tantas personas que fueron equipo para nosotros!) fue absolutamente maravilloso. Se llevo a ejecución el plan de que música utilizaríamos para el desfile, cual seria la primera canción que bailaríamos como esposo, cual seria el menú a compartir, que pequeño obsequio le daríamos a nuestros amados invitados, etc. Pudo haberse quedado en un plan, un sueno, pero dimos los pasos para concretarlo. Eso es implementación. Mi esposo cumplió su sueño de casarse con una mujer excepcional (y humilde! jaja!).

Implementar es: si estoy sobrepeso (sip! Así es!) y planifico NO TOMAR REFRESCOS, ¡no hacerlo! Sino, es un mero plan que no tiene ningún efecto que no sea ocupar un espacio en mi cabeza hasta que lo ejecute.

Estoy casi segura de que- si eres como yo- tienes varias ideas que has concebido , pero no has llevado al plano de la realidad.

Implementar es no permitir que ninguna circunstancia (o excusa) se interponga en mi camino para lograr lo que me propuse.

Para nosotros los que estamos enamorados, dar un viaje a Mayaguez (desde Fajardo) para ver a quien amamos, no es difícil, lo hacemos. Ahora, si ese viaje es para ir a coger un examen, como que pesa, no??? Somos nosotros lo que le damos valor a eso que deseamos alcanzar para ir tras ello y tener la voluntad de no detenernos hasta lograr lo que queremos, hasta implementar!!!

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C= Controlar

Esta es una etapa importante, significativa; sin embargo, es con frecuencia la que olvidamos hacer; un ejemplo: identificamos una fuente de desperdicio en un proceso: la atacamos, pero mas adelante, dejamos de hacer aquello que habíamos empezado a hacer cuando descubrimos el problema. Pudiera ser que al identificar el problema, comenzamos a ‘monitorear’, a medir, cambiamos unas prácticas, pero no estandarizamos, lo hicimos con un turno y no se lo explicamos al otro; no escribimos un documento que explique lo que hay que hacer de manera consistente, que no dependa de que una persona sepa que hacer, sino de un mecanismo independiente y sencillo, que ayude a que todos sepamos que hacer y como hacerlo.

En la vida- a veces hacemos cosas que sabemos no están bien, que van en detrimento propio o de nuestras relaciones. Llega un punto en el que identificamos la causa, la raíz de lo que estamos haciendo y nos detenemos porque comprendemos que necesitamos mejorarlo. Es ahí donde vemos claramente que necesitamos hacer, y lo hacemos. Digamos, tomamos la decisión de no seguir comiendo (o bebiendo) sin control, sin disciplina. Ahora bien, necesitamos definir unos parámetros que nos mantengan, como dice la etapa por su nombre: en control. Un buen parámetro, por ejemplo, para alguien que tiene un problema de alcoholismo, sería no frecuentar barras, alejarse de amistades que tienen por costumbre consumir alcohol, etc. Un parámetro saludable para una persona casada que se siente atraída por alguien que no es su esposo (a) sería no entablar amistad con este (a) tercero (a). No provocar momentos de intimidad ni física, ni emocional con esta persona. Etc.

Cada uno de nosotros sabe cual es su debilidad; es pues nuestra responsabilidad el establecer los linderos, límites, parámetros saludables para no caer víctima de un deseo egoísta que no nos hace bien ni a nosotros ni a los demás.

Habiendo mencionado el término, hablemos un poco del concepto de responsabilidad, en un marco limitado a nuestra experiencia humana (con esto me refiero a que- los creyentes- sabemos que nuestra confianza está puesta en que Dios es quien tiene control de nuestras vidas, pero que en este momento, para fines prácticos, voy a circunscribirme a hablar de aquello que yo puedo controlar). La responsabilidad es el reconocer que yo tengo participación en lo que se manifiesta en mi vida, en lo que me ocurre, o en lo que no me ocurre. Si conduzco negligentemente y soy causante de un accidente, soy responsable de ello. Si alguien me insulta y yo escojo responder con violencia, yo soy responsable. Si veo un adulto golpeando a un niño abusivamente y no intervengo (no con violencia), soy responsable, si yo escucho que mi vecino agrede a su esposa, y no lo denuncio, soy responsable.

Hay un principio de Salud y Seguridad Ocupacional que establece que yo soy tan responsable de un incidente, si vi el riesgo y no hice nada para removerlo o alertar sobre este, como el que lo causo o lo provoco. (ejemplo: si veo un derrame de aceite- que hizo otra persona- y no lo limpio o alerto para que se limpie, una persona puede pasar, resbalar y caerse o puede contaminarse el ambiente (dependiendo de la cantidad de aceite).

Con esto no digo, que la otra persona (el que a mis ojos es el ‘causante’) no es responsable, TODOS lo somos, pero esta en manos de cada uno reconocer su parte. Hace un tiempo por una diferencia, perdí una buena amistad y luego de que cayó al suelo la barrera del orgullo y del ‘yo tengo la razón’, pude ver mi parte de la responsabilidad. ¿El resultado de esto? Un ejercicio de perdón que nunca olvidaré, un momento de sanación hermoso.

Yo siempre pienso: “camina tu la mitad tuya, al otro le corresponde la suya”. Por ejemplo, en una diferencia con mi esposo, en lugar de pensar que él es el único responsable, miro hacia adentro e identifico qué yo hice que pudo haberle lastimado o molestado: en la mayoría de los casos (cuando estamos hablando con personas emocionalmente maduras) cuando reconocemos en qué hemos fallado y lo compartimos, el otro hace lo propio, no dice ‘jaja, I was right’, sino que dice, caramba yo también me equivoqué. Lo he visto una y otra vez. Y oye, no lo hacemos buscando eso, pero ese es un resultado bueno, bonito… la humildad de ambas partes.

Además, cuando reconozco lo que yo puedo mejorar, soy libre, porque eso sí esta en mi control. Por el contrario, si vivo esperando que el otro reconozca lo que hizo mal, soy esclava de una expectativa que puede darse o no. Yo no puedo controlar a nadie, sí puedo controlar lo que yo hago, lo que yo pienso, lo que yo decido, como yo reacciono, eso es una decisión personal. Puedo pasarle por el lado a alguien que me diga, mira so jincha!!! (lo cual es muy cierto) y decidir sentirme ofendida y contestarle cualquier barbaridad o puedo seguir caminando y no permitir que me afecte ni un poquito… (Nota: en esta isla ser jincha= muy blanca, no es fácil; los ‘potes de leche’ somos altamente discriminados, jaja! Ya lo he ido superando).

Para cerrar el tema de “CONTROLAR” (en el contexto de mantener-‘sustain’, en inglés aquello que hemos alcanzado, les traigo UNA ANALOGIA DE LA VIDA ESPIRITUAL, CON LEAN y con otras cosas que requieren de nuestra constante disciplina (¡como nuestras amadas dietas!): comparto una cita del libro Toyota Way to Lean Leadership, de Jeffrey Liker y Gary Convis: “Without the constant vigilance and dedication of managers and workers alike, without leadership, backsliding is common and rapid. Analogous to the months of discipline, dieting and self-denial required for a person to lose 20 pounds only to gain it back on a few weeks of piña coladas an desserts”.

Yo pienso que nuestro creador, dueño de toda sabiduría, nos dejó- además de unas leyes físicas que mantienen el orden del universo- unas leyes (o principios) espirituales por los cuales podemos regirnos. Por ejemplo: Una ley física es la de la gravedad, y una análoga en el plano espiritual es el hecho de que con frecuencia, somos ‘halados’ por nuestro ego, por nuestra naturaleza humana a permanecer ‘abajo’ en lugar de elevarnos. Dice la Palabra en el libro de Romanos: 14 Sabemos, en efecto, que la ley es espiritual. Pero yo soy meramente *humano, y estoy vendido como esclavo al pecado. 15 No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco. 16 Ahora bien, si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo en que la ley es buena; 17 pero, en ese caso, ya no soy yo quien lo lleva a cabo sino el pecado que habita en mí. 18 Yo sé que en mí, es decir, en mi *naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. 19 De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. 20 Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace sino el pecado que habita en mí.

21 Así que descubro esta ley: que cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal. 22 Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la ley de Dios; 23 pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo. 24 ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo mortal? 25 ¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor! (Romanos 7:14-25, NVI)

Por ejemplo, he visto personas queriendo salir de un vicio o de un mal hábito, que buscan cualquier excusa para permanecer en el, porque es la vía fácil (lo conocido). O personas que quieren bajar de peso (insisto en esto, ah? ¿Por qué será?) que dicen: empiezo el lunes, pero el lunes hay un cumpleaños en el trabajo y hay que comer bizcocho right? Y el martes empiezo, pero ese día tengo reunión en la tarde y no cocino, lets go to the fast food, y el miércoles? ok el miércoles cocino y comemos light, y el jueves, maybe? A menos que estemos tarde para ir al cine. Pero llega el viernes y es a comer! A comer fuera, y a comer postre y el sábado igual y el domingo después de la iglesia, la pizza (sobre todo si el pastor la menciona, jaja) es obligada! Wow! Y no logro la meta y me pregunto pero por qué? Hace un tiempo una amiguita me dio una lección valiosa (que aprendí en la teoría, pero que no he llevado a la practica!) sobre que en la Palabra habla de Amor, Poder y Dominio Propio (2 Timoteo 1:7   “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”.), y este dominio propio se refiere a muchas cosas: Lo que hago, lo que no hago, lo que digo, lo que no digo, y lo que como o lo que no como! Wow! chica, me la pusiste difícil, yo no le habría dado (será porque no me conviene???) esa interpretación. Bueno, en fin que en lo que no seamos consistentes, no tendremos (o mantendremos) los resultados que deseamos.

Siempre digo que las aves se mantienen volando por que se mantienen aleteando y cuando no están aleteando es porque hay unos principios físicos (por ejemplo que el diseño de su cuerpo es aerodinámico- como el mío, jaja!) que permiten que puedan volar ‘un tiempo’ sin aletear, pero no mucho. (Mi intención no es entrar en el tema de la aerodinámica con detalles, me parece un tema fascinante, pero no sé mucho del mismo). Igual para nosotros, una vez hemos establecido unas disciplinas  (orar, meditar, disfrutar de la naturaleza, continuar aprendiendo, conversar con amigos que nos edifiquen, leer libros que nos ayuden a crecer) mantenernos practicando las mismas, es la clave para el éxito.

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Logrando Resultados a Través de la Responsabilidad Individual y Organizacional

Podemos decir que un reto al que se enfrentan las organizaciones en general es la habilidad para mantener los cambios o mejoras una vez que estos han sido implementados. Posiblemente hemos visto una diversidad de iniciativas en progreso: ideas, proyectos, entre otros, en los cuales invertimos mucho de nuestros recursos, esfuerzo, energías y luego vemos cómo alguno de estos, a largo plazo, no se sostiene. Si lo pensamos bien, esto puede ser aplicable tanto a nuestro entorno laboral como al personal.

Conviene tomar en cuenta el hecho de que es importante otorgar la prioridad necesaria a lo que se quiere implementar y, en algunos casos, una propuesta, luego de que se haya invertido algún esfuerzo, podría muy bien ser considerada no viable. Habiendo analizado esto, (para lo cual se realizan ejercicios estratégicos donde se traen a consideración la diversidad de áreas que conforman la operación, así como otros factores que se estimen críticos tales como: competitividad, seguridad, calidad, costo de inversión, retorno de inversión, etc.), podemos decir que una vez hayamos tomado la decisión de proceder con una mejora o un proyecto, y se implemente, es importante que se cree la base, la estructura que asegure su sostenimiento en el largo plazo.

Un elemento clave a tener presente si queremos contribuir a sostener lo que se ha implementado, es el concepto de responsabilidad. La responsabilidad puede ser catalogada de dos maneras: la individual y la colectiva. La primera es aquella que sabemos que es ineludiblemente nuestra y la otra, la que pertenece a un grupo sea familiar, organizacional o social y que no es otra cosa que la suma de las individuales.

En una experiencia de trabajo anterior- de una excelente mentora- aprendí varios elementos; hoy quiero transmitir un poco de aquella información que para mí fue tan valiosa. Se trata de cómo podemos alcanzar y mantener los resultados a través de la aceptación de la responsabilidad, apoyada por un sentido de urgencia, la simplicidad de los procesos y una conciencia de servicio.

Decía mi mentora que “aun cuando hayamos definido iniciativas, proyectos, filosofías, etc. para apoyarnos a llegar a alcanzar nuestra visión organizacional, es importante ocuparnos de que lo que se implemente no sea visto como “el sabor del mes” o “el último invento”, sino como parte de una estrategia, algo que se está implementando partiendo de una visión clara. Para lograr mantener a largo plazo los resultados alcanzados es vital el albergar dentro de nosotros un profundo sentido de responsabilidad interna (“accountability”) por los resultados. Independientemente de todos los esfuerzos que establezcamos para alcanzar eficiencias, o de la estructura organizacional, de la definición de nuestros procesos y de cuan completas o complejas sean nuestras estrategias, no tendremos éxito si no asumimos responsabilidad y si no nos hacemos dueños, para alcanzar y mantener los resultados esperados.

Un término interesante que mencioné antes, y que se usa comúnmente en inglés es “Accountability” y ¿Qué es accountability?  Puede definirse como una elección personal para sobrepasar cualquier circunstancia y llevar a cabo todo lo necesario para alcanzar los resultados deseados: en otras palabras, la persona que tiene la obligación de responder es la persona que ve una situación, se adueña de ésta y no abandona ‘la misión’ hasta lograr su objetivo.  Esto lo hace aquel que no presta atención a las distracciones que – a nuestros ojos- nos impiden alcanzar los resultados.  Dicho de otro modo: es el poder de superar las circunstancias y lograr lo que queremos, es algo que simplemente reside dentro de nosotros.  Esto aplica también a nuestra vida personal. Las personas que se sienten responsables por algo o por alguien, demuestran sentido de urgencia, y buscan hacer todo más simple. ¡El norte es el servicio!

 

 

Todos en algún momento de nuestras vidas hemos experimentado lo que es realmente querer algo y no detenernos hasta lograrlo; de eso se trata, de fijar claramente la intención, manteniendo el enfoque en lo que deseamos ver manifestado y no desistir hasta haberlo concretado, sin importar las situaciones no planificadas o las circunstancias que puedan presentarse. Todo esto puede sonar muy abstracto, sin embargo, tiene aplicación práctica de diversas maneras. Un ejemplo muy sencillo sería que, a través de un llamado a nuestra conciencia con respecto a los altos costos de energía eléctrica y a la crisis que ha enfrentado y enfrenta nuestro país con relación al servicio de energía eléctrica , hagamos uso de nuestra conciencia en el lugar de trabajo, así como en nuestro hogar y no mantengamos encendidas luces de manera innecesaria. De igual manera, aplica a cualquier situación que amerite que veamos nuestro lugar de trabajo como lo que es, un segundo hogar, y tengamos conciencia no solo de contribuir a reducir gastos innecesarios, sino también, a llevar relaciones saludables con nuestros compañeros y fomentar un ambiente de respeto y de paz, tener iniciativa para identificar y atender (o sugerir proyectos que atiendan) oportunidades de mejora que sean evidentes para nosotros. Cada uno de nosotros es un líder y tiene por lo tanto, un llamado y, la responsabilidad de ser agente de cambio positivo en nuestro entorno.

 Nos invito a reflexionar sobre cuán responsable nos sentimos -individual y colectivamente- por el éxito de cada iniciativa y proyecto emprendido en nuestro lugar de trabajo.

 Dios nos bendiga.

 

Nuestro Trabajo…

Si estoy agradecida de mi trabajo, puedo decir que estoy agradecida de mi vida…

Si escojo contribuir y ser apoyo en lugar de enfocarme en aquello que percibo como negativo… lograré sentirme satisfecha con lo que hago día a día.

Si veo a mis compañeros de trabajo como mi familia extendida y les doy mi confianza, tendré siempre relaciones positivas en mi ambiente laboral; después de todo, estamos juntos la mayor parte de nuestro tiempo.

Si veo a mis superiores como iguales, me sentiré en la confianza para dialogar abiertamente con ellos, logrando establecer una comunicación saludable a todos los niveles. Después de todo, más allá de títulos profesionales o de la experiencia que tengamos, en esencia, en lo profundo de nuestro ser, todos somos iguales…

Si en lugar de pensar ¿qué puedo obtener? pienso: ¿Cómo puedo contribuir?, entra en efecto la ley del dar. Esta es: Cuando damos sin miedo, y sin esperar nada a cambio, la satisfacción es absoluta. Después de todo, ¿Habrá algo mejor que la recompensa personal que obtenemos al haber completado exitosamente una labor? ¿Habrá mayor felicidad que sentirnos contentos con lo que realizamos día a día?

La mejora continua tiene mucho más que ver con nosotros mismos, el recurso humano, que con las máquinas o los procesos que manejamos. Mantengámonos persiguiendo la excelencia, mejorándonos continuamente, no sólo a nuestros procesos, sino a nosotros como personas. Cada día al levantarte pregúntate: ¿Qué puedo hacer hoy mejor?

Vive tu vida como si cada día fuese el último, agradece a Dios por todo lo que tienes, recordando la bendición que es tener tu empresa o tu empleo, pon tu corazón en lo que haces a diario, y alcanzarás la mayor recompense, que no es otra cosa que vivir en paz cada instante de tu vida.

Puerto Rico, ¿sin luz?

Escribo, a la luz de las velas, como quizás hicieron nuestros abuelos, o ¿bisabuelos? (ahora no tengo clara la fecha en que se inventó la luz eléctrica, quizás porque- hasta este último año- la he dado como algo que tengo ‘por sentado’).

Escribo para mi hermana, comienzo a escribir una misiva para dirigirle a ella. Escribo porque siento este como un tiempo oportuno para ello, y escribo también, como una manera de aplacar mi ansiedad.

Mañana es lunes, 25 de septiembre de 2017 y por primera vez en mi vida, la excusa de ‘que no tengo gasolina’, se convierte en una válida para no ir a trabajar.

Creo que todos, todos por igual, aunque la sociedad nos clasifica en tanta categoría, que si ricos, que si pobres, que si de la clase media, que si blancos, negros, jóvenes, viejos, hombres o mujeres, todos hemos quedado en este tiempo en una especie de ‘shock’. Vivimos como en un letargo, en mi casa parece como si hubiese caído una bomba y aun cuando en medio de la tempestad movimos algunas cosas de sitio, todo parecía haber quedado en el mismo lugar donde estaba antes de que comenzaran los recios vientos del huracán María. No sé ni el día ni la hora en que vivo, hoy ni sé dónde dejé mi cartera.

Sin embargo, cuánta bendición he descubierto en este tiempo.

Descubrí que donde vivimos hay niños, muchos niños y se ven hermosos cuando salen a correr sus bicicletas o jugar y compartir juegos de mesa con sus vecinos. Mi sobrina hoy se dio cuenta de que tiene- cerca de casa de su abuela- muchos vecinitos que van a su misma escuela.

También hemos conocido de tres a cuatro vecinos más. Y, hemos conversado con otros a los que antes saludábamos simplemente de ‘buenos días’ o, ‘buenas noches’.

He visto de cerca y hasta ‘rozado’ necesidades que antes no tuve. Digo ‘rozado’, porque me pesaría decir que he experimentado la misma necesidad de aquellos que han perdido hasta su hogar. Que hoy no tienen techo. Mi sensación de necesidad no alcanza a entender lo que ellos han experimentado y, sin embargo, siendo esto algo tan nuevo para mí, siento el deseo de compartírtelo. Hace dos días hice una fila de tres horas a un lado del expreso para tomar algo de agua de un ‘chorrito’ natural. Una corriente que no cesa y que sale de una montaña, para mí, un recordatorio de la provisión de Dios…

(pauso para llorar y agradecer…)

En esta fila, sin ninguna seguridad, y en plena autopista, fui testigo del corazón de mi pueblo: hacía calor, pero nos compartíamos medios para darnos sombra. El que tenía señal del celular, lo prestaba para que otros pudieran comunicarse. En mi caso fueron dos ángeles, estacionadas en el paseo, quienes me prestaron su teléfono. Lloré mucho cuando escuché la voz de mi hermana, quien hacía como cinco días, no sabía de mí. En esta fila, vi solidaridad y ayuda, vi paciencia. Vi trabajo en equipo. Vi Kai Zen: Entre varios hicieron un embudo para agilizar el proceso de llenado de botellas. Vi a mi esposo colaborar con desconocidos para mutuamente servirse el preciado líquido.

Redescubrí la importancia de tantos pequeños detalles, de tantas bendiciones, que con frecuencia ignoro, entre ellas, el agua.

Doy gracias a Dios esta semana por cada sorbo de agua que puedo tomar.

En aquella fila vi la gracia y el humor de mi gente, reímos y por un rato olvidamos lo difícil que en un segundo se nos había vuelto la vida. He realizado en cuatro días más esfuerzo físico que en todo un año o más. He trabajado mano a mano con mi esposo en tareas que antes veía como ‘suyas’.

En este tiempo he visto el resurgir de rostros en los balcones…Cosa que no veía desde que vivían mis abuelos, hace cerca de 20 años.

He visto brigadas, que incluyen a todas las generaciones y sexos, abriendo camino. He tomado algún tiempo para jugar, cosa que por lo general, se me hace difícil. Hemos sacado juegos de mesa, aquellos que papi me enseñó a amar porque unen a la familia. Hoy jugué uno con mi suegra y mi sobrina y claro, mi suegra nos ganó. ¿A quién se le ocurre jugar un juego de palabras con una maestra de español? No importa si no tenemos acceso a www.rae.es o a www.google.com. Ella es la ‘google’ del idioma español.

Podemos verle el lado positivo a todo, aunque no todo ha sido color rosa, ha hecho mucho calor, mucho, he visto filas interminables de gente para obtener agua y gasolina. He sentido algo de hambre y también he sentido miedo. Lo cual también ha redundado en bendición porque he recurrido más a orar y a leer la Palabra de Dios. Dios me llevó no solo a los Salmos, que me recuerdan de su protección, sino también al libro de Eclesiastés que me ha recordado de lo fútil que a veces puede ser aquello en lo que ponemos nuestro enfoque y esfuerzo.

La noche de la tormenta, “María”, sentí que se me iba la vida; no he hablado con ni una sola persona, sobre todo aquellas que no temen expresar sus sentimientos, que no haya sentido un profundo temor esa noche y madrugada del 19 y 20 de septiembre.

El viento, furioso, en la radio, el único medio en pie, lo describieron perfectamente ‘como un tren’, parecía querer irrumpir en la casa. Yo había preparado una guarida en un closet, con algo de alimento, agua unas sábanas y la Biblia, esto para correr allí si el viento arreciaba y María se llevaba ‘de recuerdo’ alguna ventana.

Escribir… esta es mi pasión. Pero, con tanta distracción, a veces no dedico mucho tiempo para hacerlo. Hoy, lo retomo para compartir de manera superficial lo que han sido nuestros días durante y después del huracán María.

Recordemos queridos hermanos, que todos estamos a bordo del mismo barco, solo que cada uno en una habitación diferente, sigamos mostrando el espíritu de solidaridad y hospitalidad que nos caracteriza como puertorriqueños.

Dios nos bendiga.

Mejoramiento Continuo, una de mis pasiones

Mi profesión es la ingeniería industrial, así que básicamente mi vida profesional se enfoca en buscar cómo hacer las cosas mejor cada día. Y bueno, leyendo sobre mejoramiento continuo (Lean, Six Sigma, Effective Project Management, etc.) y sobre mejoramiento personal (liderazgo, valores, trabajo en equipo, relaciones, y últimamente y sobretodo: La Biblia, que  es el manual de instrucciones de quién “nos manufacturó”), me he dado cuenta de que MUCHOS de los principios que aplican a mi práctica profesional, aplican también a mi vida personal y quise a través de este ‘blog’ compartir el concepto.

Para aquellos de ustedes que no conocen lo que es “Continuous Improvement”- conocido en algunas industrias como: Process Excellence, Operational Excellence, Right the First Time, entre otros- voy a explicar muy brevemente lo que significan algunos de los conceptos y más adelante, como estos están relacionados con los conceptos espirituales que intento desarrollar…

Otro de los propósitos de este ‘blog’ es que podamos comprender de manera tangible que somos seres integrales y que no podemos separar al ser humano del profesional, por lo cual al llevar los principios profesionales a la vida personal, tengo como parte de mi agenda, hacer lo opuesto también: llevar los principios espirituales a nuestra práctica profesional y ayudar a crear conciencia de la importancia de mantener la diferencia marcada que existe entre las máquinas y los seres humanos que conforman un proceso y/o sistema y establecer cómo el éxito de cualquier empresa dependerá de cada individuo que es parte de ese colectivo. Los resultados de la empresa, a corto y largo plazo, estarán directamente relacionados con el nivel de compromiso, lealtad de cada empleado y estos a su vez, son directamente proporcionales al grado de felicidad que se experimenta con lo que se realiza y con la satisfacción que se tiene con el entorno en que se realiza.

Muchas de las diferentes metodologías que tienen como fin mejorar los procesos de la industria de manufactura o de servicio tienen su base en los sistemas de producción japoneses, por ejemplo: Lean tiene su cuna en el TPS (Toyota Production System) y lo que se conoce como Six Sigma es una metodología derivada de lo que fue TQM (Total Quality Management) creada por MOTOROLA (luego hecho famoso por GE y AlliedSignal). En esencia lo que éstas persiguen, es hallar la manera más eficiente de lograr un resultado esperado: un producto o servicio de calidad. Y Calidad no es otra cosa que cumplir con lo que el cliente espera (o superar sus expectativas) y en el tiempo en que lo espera (no más tarde, y en muchos casos, no más temprano).

Comencemos brevemente con 6 Sigma

Una definición formal (Fuente: Implementing 6 Sigma de Forrest W. Breyfogle III), pero muy breve de lo que es esta metodología sería:

6 Sigma es una metodología que persigue el mejoramiento continuo, la satisfacción del cliente, que tiene un impacto en el ‘profit’ (las ganancias). Que va más allá de una reducción de los defectos y se enfoca en el mejoramiento del negocio en general.

Existen una serie de pasos que ayudan a garantizar el éxito de un proyecto 6 Sigma, esta metodología se conoce (por sus siglas) como DMAIC.

D= Definir

M= Medir

A=Analizar

I= Implementar

C= Controlar

Cada fase tiene un propósito que veremos (en resumen) próximamente…

JESUS

Jesús no he visto tu rostro,

pero te creo porque he sentido

de maneras sobrenaturales

tu amor cubriendo mi vida.

No sé como era tu voz,

pero he escuchado

tu fiel respuesta a mi oración.

No fui parte de la iglesia primitiva,

pero soy parte de una iglesia, de una casa, que te sirve,

que te alaba, que te adora, ¡que te ama!

No te vi nunca, pero he sentido tu presencia.

No necesito haber vivido ni visitado la tierra santa

para saber que por ella caminaste y que hoy, por mi tierra caminas.

¡Yo sé que estás aquí!

No te conocí, no estreché tu mano,

pero en mi dolor he sentido tu mano

sosteniendo la mía.

No presencié el sermón del monte,

pero tu palabra es mi sustento,

es mi esperanza, es mi paz.

No vi tu sangre, tu sangre preciosa;

pero sé que me cubre, que me salva,

que me limpia.

No estuve cuando perdonaste a aquella mujer,

pero estuve cuando perdonaste a esta mujer.

No estuve cuando sanaste al ciego, al leproso, a la hemorroísa,

pero recuerdo vívidamente cuando me sanaste a mí.

No he visitado tu taller de carpintería,

pero es con tu madera que anhelo construir mi hogar.

No estuve frente a tu cruz, pero Jesús: Tu muerte,

Tu resurrección,… son la razón de mi vida.

Introducción a Spiritual Kaizen

Nota: Las entradas al ‘site’ han sido alteradas por un asunto técnico (que no es mi área de expertise) por lo tanto, veremos que este artículo que debió aparecer primero, aparece ahora…

Quiero comenzar describiendo el propósito preliminar de esta página (preliminar, porque creo que todo evoluciona, que todo cambia) y explicando el origen de su título.

Primero debo decir que me apasiona la escritura, que sinceramente amo las palabras (tanto en inglés como en español, y también en ‘spanglish’, los únicos idiomas que conozco).  No me considero una conocedora del diccionario, pero sí alguien que disfruta genuinamente de plasmar en blanco y negro, lo que ve,  lo que siente, lo que vive. Como el fotógrafo vive por la fotografía, con la que expresa su arte; el escritor (o, aspirante a escritora, en mi caso) plasma ideas, conocimiento, reflexiones, colores, imágenes, pensamientos, luz, entretenimiento, sabiduría, arte… a través de las palabras.

Otra cosa que siempre me ha movido es la búsqueda espiritual y básicamente, cualquier tema que tenga que ver con mejoramiento personal, crecimiento espiritual, y transformación.

En mi caso particular, me considero discípula de Jesús: estoy en el proceso de escudriñar y aprender la Palabra de Dios, así que inevitablemente – y porque he visto una restauración MILAGROSA en mi vida y la de quienes amo- compartiré reflexiones basadas en mis vivencias como cristiana, y en Su Palabra.

En fin, esta página nace con el fin de poder compartir lo que más disfruto hacer y a la vez, edificar las vidas de quienes se den la oportunidad de acercarse a ella.

¿Qué significa (para mí) Spiritual Kaizen?

La palabra ‘spiritual’ (espiritual) no creo que requiera mucha definición de mi parte, y es muy posible que yo no sea la mejor persona para definirla. Es una palabra que seguramente tiene 700,000 definiciones ya antes publicadas, pero bueno… una de las cosas que definen a un escritor (o alguien que sueña con serlo) es el hecho de que lee, busca, investiga y claro, le da su estilo o redefine aquello que ya ha sido definido, dándole los matices de su pluma (o de su ‘’laptop”, jaja!). Sin más preámbulo, definamos pues espiritual.

Primero señalemos el origen de la palabra: ésta viene del latín ‘spiritus’ que significa aliento, así que tiene que ver con vida: es lo que separa a un ser vivo de un cadáver; lo espiritual podría ser entonces todo aquello relacionado con nuestro espíritu, con lo que trasciende nuestro cuerpo físico…. Una breve definición de un diccionario establece que es lo relacionado con lo inmaterial o lo esencial del ser humano. Podemos decir entonces que espíritu es lo que llevamos dentro, que no es tangible. Los seres humanos somos seres espirituales, tenemos tres dimensiones que nos definen: mente, cuerpo y espíritu.

Y, Kaizen- una palabra que me fascina y que uso casi a diario-es de origen Japonés y sus dos caracteres por separado significan CAMBIO/PARA BIEN (o para mejorar).

De modo que Spiritual Kaizen, vendría siendo algo así como “restaurando, mejorando mi espiritualidad”.

Comparto con ustedes unas palabras de mi pastor, con las que estoy 100% de acuerdo: “Creo que es imposible la transformación espiritual sin la intervención del Espíritu Santo en nuestras vidas. Su intervención es la que produce en nosotros…”:
“…porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” (FILIPENSES 2:13 RVR60)

Y: “Hablar de transformación espiritual requiere de mirar que nuestra fuerza de voluntad o nuestros métodos no funcionan a menos que estén anclados al Espíritu Santo y al Madero”.