Lo que los temblores derrumban…

La mente es la cuna de nuestras acciones (todo lo que hacemos -o no hacemos- empieza en nuestros pensamientos). Trabajar de manera intencionada con la manera en la que pensamos y como miramos desde una perspectiva diferente lo que nos ocurre, incide en nuestra sensación de bienestar y calidad de vida.
Algo con lo que, en estos días, yo, igual que muchas personas a las que conozco, he luchado, es la incertidumbre.

He reflexionado en estos días en el asunto de la incertidumbre, como un aspecto ineludible de nuestra realidad humana.


Yo pienso que la naturaleza de muchas cosas es dual. La incertidumbre no es la excepción. La incertidumbre puede traer consigo dos cosas: desasosiego, pero también es precursor de ilusión. Lo que no conocemos, es lo que nos espera por conocer, lo que no sabemos es lo que nos espera por aprender, lo que no hemos vivido es lo que nos espera por vivir…
Nuestra sociedad moderna, de manera más evidente en occidente, promueve la idea de que es posible mantenerlo todo bajo control. Se nos exhorta a la búsqueda de soluciones rápidas. Lo real es que, nos guste o no, no tenemos la certeza de casi nada.

A manera de redirigir nuestros pensamientos, creo que entre todos los matices de aprendizaje que nos trae esta nueva experiencia de vida, uno de ellos es a fortalecer nuestra tolerancia, o nuestra capacidad de templanza ante la falta de certezas y de soluciones inmediatas.

Dos palabras vienen a mi mente en este tiempo en que hemos sufrido varios sismos, unos muy destructivos en nuestra amada isla, Puerto Rico: una es solidaridad, que es lo que más se ha visto a través de estos días y sensibilidad, el chocar, el encontrarnos frente a frente con nuestra fragilidad y vulnerabilidad, nos une, nos recuerda nuestra igualdad de una manera muy real y tangible y nos ayuda a derribar barreras impuestas o autoimpuestas. Aquello que antes sonaba utópico y que Fiel a La Vega plasmó en canción, hoy se hace real para nosotros:

“Las diferencias entre tú y yo
Son tan evidentes en papel
Pero el hambre, el amor, la fé y la sed
Siempre nos va a reconocer”

Hemos podido recordar nuestra esencia, y redescubrir que sin el caparazón que nos vamos construyendo a nuestro alrededor, somos exactamente iguales. Pienso que este terremoto que vino y muy tristemente derrumbó estructuras también ha venido a empezar a derrumbar estas barreras que nos separan, ha venido a ofrecernos otra oportunidad para sentir empatía y amor por quienes nos rodean.

En la Palabra de Dios hay muchas recetas para nuestra salud física, espiritual y mental. Hoy les comparto una de las recetas para la paz que mejor me funciona, está en el libro de Filipenses y dice así:

“No se preocupen por nada, en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y mente mientras vivan en Cristo Jesús”.

Una fina línea entre éxito y fracaso

En muchas ocasiones pensamos que las circunstancias o que otras personas nos convierten en víctimas y nos impiden alcanzar nuestras metas. Y es esta actitud lo que nos impide desarrollarnos y crecer. Hay una línea muy fina que separa el éxito del fracaso; y por ende, separa las grandes compañías de las ordinarias. Debajo de la línea encontramos las excusas, la falta de honestidad, el buscar culpables, la confusión, la actitud de desamparo o desesperanza: a esto le llamaremos el “juego de ser víctimas”.

Citando a una mentora de un empleo anterior: “Cuando no me considero responsable, me permito caer en un rol de víctima. Esto debilita nuestro carácter personal y organizacional, y entre otras cosas, diluye a los líderes en el esforzarse por proveer remedios temporeros en lugar de implementar soluciones a largo plazo, buscar logros instantáneos versus progreso futuro, evaluar procesos sobre resultados y ocasiona el que no reaccionemos cuando es requerido. Las actitudes de víctima pueden erosionar la productividad, competitividad, la moral y la confianza al punto de que la corrección se hace difícil y tan costosa que la organización encuentre gran dificultad para recuperarse”.

Una cultura orientada al éxito, que carece de los sistemas que lo apoyen, un incremento en la  complejidad de los procesos y la creación de metas de ejecución irreales puede tener como resultado el que la violación al estándar se vuelve el estándar. No hablamos necesariamente de incurrir en prácticas no éticas, sino de cambios constantes a los procedimientos establecidos, hacer cambios frecuentes a las prácticas de trabajo, en fin, permitir una falta de congruencia en los métodos que seguimos, ello porque el punto de enfoque está en el lugar equivocado.

Es importante también traer a la ecuación la variable de que los resultados no siempre serán los esperados, una falla entonces no necesariamente implica un fracaso. Nuestro nivel de tolerancia ante lo que percibimos como un error o una falla, será determinante a la hora de emprender y re-emprender nuevos caminos hacia el éxito.

Para lograr movernos fuera del juego de inculpar, o sea movernos hacia la responsabilidad, podemos caminar ciertos pasos:

·        Primero es necesario reconocer y admitir la realidad completa de la situación frente a nosotros. Este es el paso más difícil, el primer reto, ya que reconocemos el valor que requiere hacer introspección y aceptar que siempre podemos hacer más para lograr los resultados deseados.

·        El segundo paso implica aceptar la responsabilidad por las experiencias y realidades que todos creamos para nosotros y para otros. Con este paso, se pavimenta el camino hacia la acción.

·        El tercer paso conlleva cambiar la realidad, encontrando soluciones a los problemas, evitando la trampa de caer “bajo la línea (hacia el fracaso)” cuando surgen los inevitables obstáculos. Este paso requiere buscar también como alternativa soluciones SIMPLES y prácticas.

·        Y por último, el paso de hacer, de accionar, que conlleva reunir el compromiso interno y el valor para completar las soluciones/acciones identificadas, aún si en el proceso se nos presentan obstáculos (esperados e inesperados).

Algunas maneras de demostrar consistentemente nuestra habilidad para lograr resultados:

·        Al llevar a cabo un proyecto, evitemos la práctica de hacer responsables a otros, no esperemos pasivamente, por suplidores, vendedores, colegas o supervisores, sino reconozcamos nuestra responsabilidad y busquemos hacernos parte de la agenda de la persona o entidad de la que necesito atención/servicio/producto/etc.

·       La comunicación es esencial.  Confirmemos las instrucciones recibidas, y documentemos bien los acuerdos.

·        Desarrollemos una actitud de pensar y decir constantemente: ¿Qué hay que hacer? ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo puedo contribuir?

·        No seamos tímidos, es importante que hablemos, que expresemos nuestras ideas, todos somos valiosos.

·        Seamos cuidadosos con lo que decimos, practiquemos la asertividad, siempre siendo honestos como un principio no negociable.

¿Mi identidad?

Una reflexión sobre mi identidad… Dejé de buscarla afuera de mí, dejé de perseguirla cuando me di cuenta de que lo que me une a un grupo, me separa del otro. Que mi identidad no la define la afinidad que tengo con cierto grupo de personas, puesto que puedo tener un sinnúmero cosas en común con personas o grupos con las que en otros asuntos difiero totalmente.

Hace poco reflexionaba en que nuestra mente primitiva tiene como parte de su diseño aquello que apoya nuestra supervivencia. Y aprendí en un curso de “Mindfulness” con Yaisha que históricamente hemos vivido “en tribus” precisamente con este fin.
Que nuestra mente antes nos protegía mayormente de peligros que amenazaban nuestra vida y en este tiempo, nos protege mayormente de “peligros” que amenazan nuestro ego.

Internalizo la enseñanza como sigue…si no estamos conscientes, podemos responder defensivamente cuando nuestra mente envía señales incorrectas de que el que no es igual a mí, es mi enemigo. Lo que no me parece familiar o conocido, puede ser una amenaza.
Se ha hecho importante para mí el ganar conciencia de estas cosas para no caer en luchas que nos dividen, que nos separan, que nos hacen daño y con las que dañamos a otros.

¿Mi identidad? ¿A donde pertenezco? Dejé de perseguir encontrar ese lugar cuando vi entre mis hermanos y yo matices de diferencias aún en cosas medulares, esto a pesar de que “somos de la misma tribu”, la tribu más cercana a la que jamás podré aspirar a pertenecer, somos hijos de los mismos padres, ellos tienen mi sangre, mis apellidos, comparten mis raíces, y sin embargo en muchos temas pensamos muy diferente. Y a pesar de ello ¿Los amo? Siento que los amo más que a mi misma. Siento que los amo más que a cualquier ideal o cosa que defiendo. Los amo por sobre toda diferencia. Los amo.

Todos queremos y merecemos ser felices.

Al fin y al cabo, somos una sola tribu, la raza humana. Menos separación, más solidaridad, más amor.

(No lo escribo como quien ya domina la lección, sino como quien necesita recordarla a diario).

Mi amigo, el tiempo y yo.

Hace un tiempo estuve en un proceso de Coaching, con el mejor coach del mundo, Nelson Luquis. En la primera sesión, ¡rapidito!, me sentí exhortada a dar el primer paso para ver concretado uno de mis grandes sueños: el de tener un programa que permita la integración generacional (particularmente niños y jóvenes con adultos mayores). Es una idea que me apasiona, poder ofrecer una plataforma en la que diferentes generaciones se nutran una a la otra.

Y bueno, tan pronto sugirió que para antes de nuestra próxima sesión, debía haber completado ese primer paso, que en mi caso era darle un nombre al proyecto y redactar una primera propuesta de servicios, recordé a mi gran amigo, ‘el tiempo’.

Salí de la sesión contenta, entusiasmada y lista para lo próximo. De camino a casa, precisamente, me encontré con mi amigo ‘el tiempo’.

Yo: ¡Hola, tiempo qué bueno toparme contigo, querido amigo!

Tiempo: Lo mismo digo, oye hace ‘tiempo’ que no te detienes, siempre andas con prisa.

Yo: Sí, perdona, he estado algo ocupada. Oye, te cuento, he decidido emprender uno de mis sueños.

Tiempo: Cuéntame, ¿De qué se trata?

Yo: Pues mira, a ti precisamente, debo muchos de mis logros y experiencias, tiempo, así que te comparto esto con entusiasmo.

Tiempo: ¡Dime! ¡Tengo tiempo!

Yo: Esta semana debo redactar una propuesta para un proyecto de integración generacional.

Tiempo: ¿Esta semana? Pero, si me consta que hoy al salir de Guaynabo va para Bayamón que tienes compromiso con tu mamá. Mañana vas a la iglesia, al cine y luego a llevar al nene a San Juan. El lunes trabajas, en la tarde tienes compromiso, el martes trabajas, en la noche hay célula.  Tienes pendiente unas citas para ver algunas casas con tu esposo y una llamada con una de tus amigas. En el weekend hay que llevar a Suri a vacunar, hay que limpiar y sábado en la noche es el concierto de piano. ¿Con qué tiempo piensas hacerlo?

Yo: Caramba, tiempo, hace tiempo que me conoces, sabes que soy muy organizada.

Tiempo: No, si yo no dudo de tu organización, de lo que dudo es que tengas en tu organizada agenda, el espacio de tiempo para hacer esto que me cuentas.

Yo: Mira tiempo, yo agradezco tu preocupación pero… yo encontraré como hacerlo.

Tiempo: Perdona mi insistencia, pero creo que no podrás, como tantas otras veces, acabarás cancelando esto por tu agenda cargada y tu falta de tiempo Te lo digo porque te aprecio, mi amiga, te conozco hace tiempo.

Yo: Querido amigo, he aprendido que para lo que es prioridad, siempre encontraremos tiempo. Así que esta semana, dedicaré los espacios que sean necesarios que me he propuesto, y te cuento… hoy sábado dedicaré de 8:00 a 10:00 PM a esto, mañana domingo, tomaré el día libre, para Dios y mi familia. Cancelaré la cita del lunes, pues nada tiene que ver con mis sueños.  Invertiré de 8:00 a 10:00 PM el lunes también. El martes en la noche iré a la célula y el miércoles, igualmente de 8:00 a 10:00 PM, escribiré… me apasiona escribir, para ello tengo tiempo. El jueves iremos a ver algunas casas y otras el sábado, luego de vacunar a Suri Anne. Finalmente, el domingo, 11 de marzo, luego de la iglesia, terminaré de escribir.

Tiempo: Te deseo éxito, a través del tiempo, te he visto lograr otras metas. TE veré lograr esta también.

Yo: Gracias tiempo, siempre has sido uno de mis grandes amigos. Sé que en este tiempo, lo serás también. Te abrazo tiempo. Te bendigo tiempo. Te valoro tiempo.

 

Decidiendo dónde vivir…

Resido en la calle “el Presente”, de la urbanización “Aquí y Ahora”… con cierta frecuencia, ocurre que me distraigo y no llego a mi casa sino a otro lugar, comúnmente uno de nombre “el Pasado” y otro conocido como “el Futuro”.

Cuando llego a uno de estos lugares a veces los encuentro parecidos a mi residencia por lo que me quedo en ellos durante un tiempo.  Ocurre sin embargo que, en “el Pasado” la cama no es tan cómoda, así que suelo tener dificultad para descansar y conciliar el sueño. En “el Pasado” las cosas están organizadas de manera diferente, así que usualmente me pierdo, no veo claro hacia donde voy, me tropiezo y me golpeo. En “el Pasado” no puedo hacer nada, percibo que pierdo parte de mi alegría, de mi energía y hasta de mi creatividad. Luego de un tiempo allí, empiezo a sentir tristeza, que no es otra cosa que mi alarma, la manera en que mi GPS interno me deja saber que no estoy donde debo estar, sino que me he perdido y necesito redirigir mi ruta hacia mi hogar, “el Presente”.

Cuando salgo a pasear con alguna de mis perritas, me doy cuenta de que van oliendo, deteniéndose, disfrutando y conociendo el camino. Me han dicho los que saben que ellas hacen esto por si se perdieran, poder encontrar el camino de regreso a su casa.  Eso me recuerda que, en otros momentos,  me ha ocurrido que -metida en mis pensamientos – no presto atención al camino, a las flores, los olores, los árboles y es entonces cuando acabo en ese otro lugar al que también llego cuando ando perdida,  este se llama “el Futuro”.  En “el Futuro” me pasa algo parecido, allí nada puedo hacer, sino que suelo pensar de más, preocuparme, afanarme, mis pensamientos allí corren libres y por lo general no en la dirección que deseo… Unos son de sueños, ilusiones, posibilidades, otros son de ansiedad, de preocupación, caminan por allí por “el Futuro” preguntándome, pero ¿Qué tal si…? pero ¿y si?… y ¿si no sale como espero? ¿Cómo resuelvo? La verdad es que no me gusta cuando me pierdo y llego allí, siento que pierdo tiempo y energía y que mis pensamientos no son de paz. A veces, incluso empiezo a notar que mi corazón se agita, experimento angustia porque “el Futuro”, a diferencia de “el Presente”, es un lugar del que no tengo control, es un lugar en el que no puedo hacer nada. Es entonces, cuando se activa mi otro indicador, esa sensación de falta de bienestar que me dice que no estoy en casa, que no estoy en el lugar correcto. Decido entonces empezar a caminar e incluso a correr hacia mi casa en “el Presente”.

Cuando finalmente llego allí, la sensación es otra, en “el Presente” hallo calma, sosiego, escucho sonidos y voces a mi alrededor. Es allí donde viven mis amados, los veo y escucho, comparto con ellos. En “el Presente” duermo cómoda, disfruto y experimento gratitud. En “el Presente” soy muy creativa. En “el Presente”, donde he sido invitada a vivir, me siento a gusto, en paz, calmada, enérgica, optimista y feliz. En “el Presente” soy amorosa, presto atención, escucho, muestro empatía, creo, comparto, contribuyo. En “el Presente” la música suena diferente, percibo todos sus matices, los colores y olores son vívidos. Me siento en paz. En “el Presente” hablo con Dios sobre aquello que me produjo ansiedad o tristeza en mis visitas a “el Pasado” o al “el Futuro” y descanso, las dejo ir. Sabiendo lo que me corresponde retener y lo que me corresponde soltar, porque no pertenece aquí, sino que pertenece a ” el Pasado” o a “el Futuro”.

¿Cómo hago para no perderme? Aprendo de mis grandes maestras: Hago lo mismo que hacen mis perritas cuando paseamos. Vivo el instante.  Y…momento a momento, me hago consciente, observo, agradezco, capturo las esencias del paisaje, mantengo mi mirada en todo lo que tengo en “el Presente” y solo entonces no se me pierde el camino.

Escogí vivir en “el Presente”, ¿quieres ser mi vecin@?

Un paseo por Santurce… reflexionando sobre el cambio

Hace unos días me encontraba atendiendo unos asuntos en lo que para mí es uno de los lugares más pintorescos y bellos que tiene mi país, Santurce.  Recordaba, mientras transitaba la Parada 20, varios momentos significativos de mi niñez. Soy natural de Guaynabo, pero siento que también me crié en Santurce, pues allí residían mis abuelos maternos, con quienes pasé gran parte de mi vida mientras crecía.

Pasé precisamente frente a la que fue la casa de mis abuelos, buscando despertar algunos de mis recuerdos, bellos recuerdos. Reflexionaba, mirando a mi alrededor, me fijé en que habían algunas casas que permanecían intactas, por ejemplo la de mis abuelos (que por supuesto, ahora me parece algo más pequeña), la casa de una vecina que se llamaba Adela, también permanece igual. En el terreno de la primera casa que abuelo y abuela tuvieron allí, como a dos lotes de distancia, ya no hay casa, ahora es un estacionamiento, lo mismo ocurrió con la casa de otros vecinos de al frente. Por cierto, recuerdo los nombres de casi todos, wow! Doña Amelia, doña Carmen y don Paco (mis padrinos de bautismo), Amparo, Josefina, Doña Esmeralda, Sara y Wiso, Michelín, don Bartolo, Angelita; había un señor que pasaba por allí, le decían “Limber”y siempre saludaba a mami, gritaba desde la otra acera: “Milagritooooos”. Me sentía  tan segura allí. Caminaba junto con mis hermanos por todo aquello sin temor, íbamos a;  ‘el colmado’, a “casa de Guango”, a la farmacia San Rafael, ¡A comprar dulces!, allí nos atendía Virgina, siempre sonriente y, amable. La farmacia no solo está intacta sino que ha sido renovada. Mientras observaba …. reflexionaba: Todo esto me hablaba de cómo la vida cambia, de cómo ocurren los procesos evolutivos,  y como estos no son iguales para todos en un mismo lugar, todos cambiamos, pero no cambiamos de la misma forma, ni a la misma vez, y los cambios internos pueden o no ser evidentes en lo externo. Hay cosas en nosotros que se sostienen y mejoran a través del tiempo, mientras otras desaparecen o pasan a otro plano u otra dimensión.  Las cosas en nuestro entorno pueden mejorar o deteriorarse, no siempre tenemos control o injerencia en los cambios que ocurren a nuestro alrededor o incluso de los cambios en nuestras circunstancias personales. Pienso que todo esto nos recuerda que necesitamos entonces mantener una visión optimista y realista de lo que son los procesos de la vida. 

La farmacia remodelada me dice que algunos procesos nos llevan a cambiar, evolucionar o crecer donde mismo nos encontramos, independientemente de lo que esté ocurriendo a nuestro alrededor. Veo una antigua estructura totalmente rejuvenecida, cumpliendo todavía el mismo propósito que tenía cuando yo era niña. Percibo esto como algo real y tangible que también es aplicable a mi vida. ¿Estoy en un tiempo de cambiar totalmente mi propósito? ¿de dejar ir una estructura para convertirme en un espacio disponible? o ¿me toca crecer donde he sido plantada, darle vida nueva al mismo propósito que antes tuve?

Pueden haber alrededor de nosotros unos procesos de cambios, algunos aparentemente encaminados hacia un deterioro, pero si miramos bien, también veremos ‘un renacer’. Si nos detenemos a observar, en el contexto socio-económico,  han habido diferentes lugares u organizaciones que han desaparecido, y muchos de ellos han dado paso a algo nuevo. Algunos de nosotros hemos trabajado en lugares de empleo que desaparecieron, que cerraron y  cuya estructura pasó por un proceso de deterioro, y quizás luego la vimos renacer como algo nuevo y diferente.

Viene a mi memoria el cierre de la planta de manufactura donde conocí a mi esposo (en Cayey, Puerto Rico), proceso que a mí me llevó a tocar puertas en uno de los lugares más maravillosos en los que he trabajado en mi vida y, a mi esposo lo movió hacia un redescubrimiento de su propósito de vida (en ese entonces era especialista de Ambiente, Salud y Seguridad, hoy día es un maestro apasionado por su trabajo).

Dentro de un entorno, lugar o comunidad, podemos permanecer como la farmacia, si ese es nuestro llamado o propósito, permanecer, si ese es el proceso que nos toca.  No porque mi entorno haya cambiado o se haya deteriorado, me tiene que ocurrir lo mismo a mí.  A veces es necesario moverme y a veces, quedarme. Poder discernir es importante, para no sentirnos víctimas de lo que entendemos son circunstancias adversas. ¿Cuánta gente no ha descubierto su propósito precisamente en medio de circunstancias adversas? Algunos procesos, nos sacuden, nos quebrantan, para dar paso a el nuevo camino en el que vamos a transitar.

Lo que con frecuencia nos ocurre, es que la incertidumbre ante el cambio trae consigo una sensación de temor por lo desconocido. Y es normal, nuestro diseño incluye mecanismos de auto-protección. Lo que no sería saludable, es permitir que ese temor nos detenga, nos paralice, o que tomemos nuestras decisiones en función de este.

Es mi deseo que encaminemos con entusiasmo y fe cada etapa de la vida como un nuevo proyecto, cuyo propósito final no es otro que fomentar nuestro proceso de mejoramiento continuo.

El cambio es inevitable, la actitud con la que lo enfrentamos le da forma a nuestros resultados y a la sensación de paz y bienestar que merecemos experimentar.

 

 

 

¿Qué estoy usando para construir la maqueta de mi visión de futuro?

Hoy quiero hacer un llamado a reflexionar sobre los materiales, la materia prima que estamos utilizando para construir nuestra visión de futuro.

Quiero trabajar el concepto a través de una analogía con una maqueta. La maqueta, como sabemos es una herramienta muy útil y concreta que utilizan los profesionales del diseño y construcción para visualizar lo que se quiere materializar como estructura, en nuestro caso, sería una imagen de esa meta, de ese próximo escenario, de ese próximo proyecto, del próximo paso que estamos por dar.

La materia prima serían entonces esos elementos, factores, ideas, visualizaciones que tenemos con respecto a las próximas experiencias de vida.

Si estamos escogiendo pensamientos de temor, o de fracaso, si anclado a experiencias pasadas, no necesariamente positivas, pretendo construir mi maqueta de futuro ¿Cómo va a quedar esa maqueta? ¿Va a ser un elemento inspirador para yo lanzarme al próximo paso? ¿Quedaría como algo inspirador o desalentador?

Igual que un arquitecto evalúa su maqueta para determinar no solo si cumple con expectativas estéticas, sino también si es un diseño funcional o viable, nos contestamos las preguntas antes mencionadas, y habiendo evaluado si lo que hemos pre-construído es inspirador, si los elementos que le dieron forma son los correctos y se alinean con el resultado final que se espera, decidiremos si nos quedaremos con esta, o construiremos una nueva.

Si no nos hacemos conscientes, nuestras visiones de futuro estarán ligadas a experiencias pasadas (desde la plataforma del ego, solemos escoger las negativas), a mis percepciones (sean correctas o no), a mis creencias (sean potenciadoras o no), a mi enfoque (sea balanceado o no).

La conciencia trae consigo entonces, la habilidad para el re-diseño. Mi pasado no determina mi futuro, las experiencias de otros, no tienen que repetirse en mi vida, lo que  he visualizado como fracasos, simplemente fueron las maneras en que la vida me invitó a re-dirigir mis esfuerzos, procesos de aprendizaje necesarios. Escalones, peldaños. Y por ellos, doy gracias.

La invitación para hoy, día que simbólicamente marca el final de un ciclo y el COMIENZO de otro, es a identificar todos los elementos potenciadores que tienes en tus manos y que te ayudarán a construir una maqueta inspiradora. Estos son: tus fortalezas, tus talentos, tus valores, los recursos de los que dispones. Párate con la brújula apuntando hacia el optimismo y haz un inventario a conciencia de quién eres y lo que tienes para dar. Puede sonar a utopía pero, este es un ejercicio real y práctico. Nos sirve para planificar el futuro, nos sirve para operar en el hoy, en mi día a día, ¿Cómo están mis pensamientos afectando mis actitudes e incluso mis aptitudes? (si creo que ‘no puedo’, no puedo, entonces no me hago apto para lo que tengo que hacer, ¿me sigues?).  Si a veces ves a otro haciendo lo que tú pudieras estar haciendo y te preguntas ¿por qué él o ella sí y yo no? Te exhorto a reflexionar en varias cosas: La primera sería, ¿tengo pensamientos limitantes o, de escasez? ¿No creo que el bizcocho es lo suficientemente grande para que todos podamos tener un pedazo de este?  ¿Por qué no me alegra el éxito ajeno?  y la segunda: ¿Qué ha faltado de mí, qué está haciendo esa persona que yo no estoy haciendo? ¿Habrá en mí la suficiente humildad como para pedir ayuda, consejo, guía a aquel o aquella que va más adelante que yo en el camino que estoy emprendiendo?

Antes de construir maquetas, antes de embarcarnos en viajes de propósito y de HACER, es necesario primero evaluar donde estamos en nuestro SER: ¿Me amo? o  ¿Me menosprecio? o ¿Valoro lo que soy y lo que puedo contribuir? ¿Comprendo y manifiesto mi propósito en amor?  ¿Conozco mis talentos? ¿Tengo claro y practico aquello que me hace sonreír, que me inspira e inspira a otros, que me hace vibrar en luz y en amor? ¿Es mi norte contribuir y servir?

Construyamos entonces un nuevo puerto de anclaje, un nuevo lugar de trabajo, una nueva plataforma. Hagamos y repito, inventario de nuestras fortalezas, logros pasados, metas alcanzadas, retos superados, nuestras bondades, y recapitulemos experiencias pasadas que no fueron agradables solo para abrazar las lecciones y añadir a este inventario, el regalo que cada una nos dejó, por ejemplo: mayor resiliencia, mayor sensibilidad, más paciencia, más capacidad de amar, etc, etc, etc.

Da un viaje a tu pasado y recuerda todo lo bueno que hay en ti, utiliza incluso palabras de otro que te hayan validado quién eres: bueno, honesto, trabajador, comprometida, empático, mediadora, facilitadora, agente de cambio, generosa, canal de esperanza, buen consejero, persona que escucha, líder natural, etc. Utiliza cada una de estas como piezas al construir tu maqueta. Todo lo que eres y todo lo que das, tiene un valor incalculable. Tu presencia en este mundo, no es ninguna casualidad, ¡Creélo!

Tu futuro no está pre-determinado por tu genética ni por tu pasado, sino por la gasolina con la que alimentas tu tanque de visión de ese futuro.

Si viajas a tu pasado en busca de algo, que sea de lecciones, de recuerdos de momentos en que venciste, de memorias de los días en que pudiste, de instantes de anclaje con el poder que a través de Dios recibiste para vencer adversidades. Te aseguro, tienes un baúl lleno de esos tesoros

Que este nuevo año sea uno de conciencia renovada en el que podamos recordar que con la ayuda de Dios, y los pensamientos correctos, podemos construir una maqueta hermosa, sabiendo que lo tenemos todo para verla materializada.

Luego me muestras que tal quedó tu maqueta ¿sí?

¡Bendecido! ¡Bendecida!

 

 

 

Mastery, written 2008

What is Mastery?

First of all, is a mystery

That I want to reveal

For it’s brought me to heal

Instead of conceal

 

I am blessed, yes I know

I have health and new glow

I’ve forgiven myself

And allowed me to grow

 

Mastery is about discovery

And realization

Of your greatest power

Your complete transformation

 

Mastery is the journey of your life

For it is the journey back TO your life

So no matter what happens take the big leap of faith

Choose to fly and be free, let me take you away

 

Mastery is about love in its purest deep form

It’s our greatest desire to grow, to transform

Is about being childish and playful and in love

Is about being free, like a kid, like a dog

 

You take care of your buddy

And of your body too

As they both precious are

Divine creatures as you

 

Mastery is passion

It is joy, is compassion

Is forgiveness, let go…

Live your life, be in love

 

Mastery is your legacy

So, live up with illusion

For you will change the world

With your great contribution

 

As a master you’ll learn,

don’t assume and don’t judge

Never act out of grudge

Let your heart show and grow

Let the whole wide world know

 

To be a master you must

Give the people you love,

all your hope

All your trust

 

To be a master you need to let go of your pig

To believe, to declare and to always dream big

 

And if anything happens

That is not what you expect

Don’t judge, and don’t hate

But accept and respect

 

When you see you believe?

Well, believe and you’ll see

For whatever may happen

You’re the source you’re the cause

 

You create and you imagine

And it’ll become true

For it only depends

On you, willing to DO!

 

To be a master you choose

You intend, you propose

And in time you’ll see

It’ll happen to you

 

As a master you learn,

life it not what it seems

And that all that you are

Will make you find your dreams

 

I now know, I know nothing

But I’ll tell you a thing

I don’t need to have knowledge

To give love and just be…

 

And you asked who am I?

Well I am telling you know

I am a child full of joy

I am an ANGEL OF LIGHT

 

I am peace, I am hope

I am freedom, I am love

I am energy, I am truth

In the end, I am YOU

 

What we’ve learned priceless is

For the key to our soul

Is a gift is a treasure

The greatest power of all

 

I have read from Buscaglia

And from Louise Hay too

But I am telling you, Jesus

My great master is YOU

 

Aquí y Ahora, escrito en 2008…

Vivir aquí y ahora no significa no soñar

No aspirar a nada más

No pensar en futuro

No querer avanzar

 

Vivir aquí y ahora

No significa renunciar

Al mañana, que aún está por llegar

Y conformarme con menos de lo que sé puedo dar

 

Vivir aquí y ahora no significa caer

En rutinas y sobrevivir

Dejándome llevar por la corriente

Y morir

 

Vivir aquí y ahora

Mucho tiene que ver

Con saltar al vacío

Arriesgarme y SER

 

Vivir aquí y ahora

Es cantar es reír

Aún cuando sienta

Que prefiero morir

 

Vivir aquí y ahora, es misterio

Es pasión

Es la extraña locura

De olvidar el dolor

 

Vivir aquí y ahora

Es mirar hacia el mar

Es contar las estrellas

Es dejarme besar

El aquí y el ahora

Magia eterna es

Pues después de todo

¿Viviremos después?

 

El aquí y el ahora

Nos permite apreciar

Que vivimos, que somos

¡Es reír! ¡Respirar!

Al vivir el presente

El dolor ya no duele

El pasado no pesa

¿El futuro? ¡Aún no cuenta!

 

Cuando vivo pensando que este instante, este momento

es todo lo que tengo,

atesoro la vida,

¡mi regalo eterno!

EXCELENCIA OPERACIONAL EN LA INDUSTRIA DE LA SALUD

Como sabemos, el sector del cuidado de la salud, es uno que tiene conexión directa con la vida misma, nuestro tesoro más preciado. Por ello, un elemento de vital importancia es que la operación fluya adecuadamente y, que todo el sistema esté lo más organizado posible. Es esencial que los proveedores de este tipo de servicio, dediquen un mayor enfoque gerencial hacia el mejoramiento continuo. Esto para aumentar la calidad de la atención brindada al paciente, así como la calidad de los tratamientos. Todo ello, manteniendo, niveles adecuados de productividad en la organización. Para lograr atender esta necesidad, se estudian y aplican una diversidad de filosofías; una de las más comúnmente aplicadas es conocida como Excelencia Operacional.

Según Víctor Arredondo (2013), la Excelencia Operacional puede ser definida como “una filosofía de liderazgo, trabajo en equipo y resolución de problemas que da como resultado la mejora continua en la organización, a través del enfoque en las necesidades del cliente, “empowerment’” de los empleados y la optimización de los procesos”.

La implementación de estas estrategias trae como resultado un mejoramiento continuo de la calidad de los bienes y servicios ofrecidos, a través de un enfoque adecuado en tres elementos claves de la organización: Sistemas/Procesos – Recurso Humano– Tecnología).

Por otro lado, el Ing. Oliverio García (2015) plantea la siguiente definición: La Excelencia Operacional se define como “la gestión sistémica y sistemática de la seguridad, salud ocupacional, medio ambiente, productividad, calidad, confiabilidad, y excelencia para lograr un desempeño de Categoría Mundial”, implica usar la capacidad total de la compañía (procesos, tecnología y talento humano) para implementar estrategias de optimización que garanticen la efectividad de las operaciones, para el éxito del negocio.

 

 

Todo el personal de cuidado de la salud debe participar activamente en esfuerzos para mejorar el desempeño y debe estar abierto a los cambios. El mejoramiento continuo no solo contribuye a la excelencia operacional sino también a la calidad en el servicio, la satisfacción del paciente y también del empleado.

La barrera principal contra la excelencia es la ineficiencia.  Algunas herramientas de Excelencia Operacional que pueden utilizarse para identificar y atender las mismas son: Value Stream Mapping (VSM), Manejo de Inventario, 5S, Herramientas Visuales (Visual Management), Trabajo Estandarizado, Poka Yoke (mecanismos a prueba de errores). La aplicación de éstas, puede generar unos resultados dramáticos.

Algunos ejemplos de implementaciones de Excelencia Operacional (OE- por sus siglas en inglés) han ayudado a atender asuntos tales como:

•     Tiempo transcurrido en OPD se reduce a través de la aplicación de conceptos como balanceo de trabajo y mejora del flujo de pacientes.

•     La distancia recorrida por los pacientes pudiera reducirse, por ejemplo, en un 20% aproximadamente, con un cambio de ‘layout’ y reorganización.

•     Optimización de utilización de espacio disponible

•     Manejo Adecuado de Inventario- basado en cálculos científicos

•     Reducción del tiempo que pasa el personal de cuidado buscando equipo y materiales.

Cualquiera sea la herramienta que se escoja para lograr la Excelencia Operational, (algunos ejemplos son Lean Six Sigma para la Industria de la Salud, Lean Health Care, el Marco de Referencia (Framework) para el Malcolm Baldrige National Quality Award), los resultados del cambio cultural serán evidentes y tangibles:

•     El más importante, mayor seguridad para el paciente.

•     Mejora la Calidad del Servicio que se ofrece

•     Logro de metas organizacionales

•     Ayuda a balancear las cargas de trabajo

•     Aumento en la capacidad del sistema

•     Reducción de costos operacionales

•     Aumento en la productividad

La estrategia de excelencia operacional en un hospital o centro de cuidado de la salud, debe tener como norte el cuidado al paciente y debe desplegar a través de la organización, una variedad de herramientas y conceptos de manejo de cambios y de mejora continua. El enfoque principal debe estar en aumentar la eficiencia y reducir la variabilidad. Y, la meta final debe ser mejorar la calidad del cuidado a la vez que se reducen los costos operacionales, manteniendo la institución como una financieramente sostenible.