Decidiendo dónde vivir…

Resido en la calle “el Presente”, de la urbanización “Aquí y Ahora”… con cierta frecuencia, ocurre que me distraigo y no llego a mi casa sino a otro lugar, comúnmente uno de nombre “el Pasado” y otro conocido como “el Futuro”.

Cuando llego a uno de estos lugares a veces los encuentro parecidos a mi residencia por lo que me quedo en ellos durante un tiempo.  Ocurre sin embargo que, en “el Pasado” la cama no es tan cómoda, así que suelo tener dificultad para descansar y conciliar el sueño. En “el Pasado” las cosas están organizadas de manera diferente, así que usualmente me pierdo, no veo claro hacia donde voy, me tropiezo y me golpeo. En “el Pasado” no puedo hacer nada, percibo que pierdo parte de mi alegría, de mi energía y hasta de mi creatividad. Luego de un tiempo allí, empiezo a sentir tristeza, que no es otra cosa que mi alarma, la manera en que mi GPS interno me deja saber que no estoy donde debo estar, sino que me he perdido y necesito redirigir mi ruta hacia mi hogar, “el Presente”.

Cuando salgo a pasear con alguna de mis perritas, me doy cuenta de que van oliendo, deteniéndose, disfrutando y conociendo el camino. Me han dicho los que saben que ellas hacen esto por si se perdieran, poder encontrar el camino de regreso a su casa.  Eso me recuerda que, en otros momentos,  me ha ocurrido que -metida en mis pensamientos – no presto atención al camino, a las flores, los olores, los árboles y es entonces cuando acabo en ese otro lugar al que también llego cuando ando perdida,  este se llama “el Futuro”.  En “el Futuro” me pasa algo parecido, allí nada puedo hacer, sino que suelo pensar de más, preocuparme, afanarme, mis pensamientos allí corren libres y por lo general no en la dirección que deseo… Unos son de sueños, ilusiones, posibilidades, otros son de ansiedad, de preocupación, caminan por allí por “el Futuro” preguntándome, pero ¿Qué tal si…? pero ¿y si?… y ¿si no sale como espero? ¿Cómo resuelvo? La verdad es que no me gusta cuando me pierdo y llego allí, siento que pierdo tiempo y energía y que mis pensamientos no son de paz. A veces, incluso empiezo a notar que mi corazón se agita, experimento angustia porque “el Futuro”, a diferencia de “el Presente”, es un lugar del que no tengo control, es un lugar en el que no puedo hacer nada. Es entonces, cuando se activa mi otro indicador, esa sensación de falta de bienestar que me dice que no estoy en casa, que no estoy en el lugar correcto. Decido entonces empezar a caminar e incluso a correr hacia mi casa en “el Presente”.

Cuando finalmente llego allí, la sensación es otra, en “el Presente” hallo calma, sosiego, escucho sonidos y voces a mi alrededor. Es allí donde viven mis amados, los veo y escucho, comparto con ellos. En “el Presente” duermo cómoda, disfruto y experimento gratitud. En “el Presente” soy muy creativa. En “el Presente”, donde he sido invitada a vivir, me siento a gusto, en paz, calmada, enérgica, optimista y feliz. En “el Presente” soy amorosa, presto atención, escucho, muestro empatía, creo, comparto, contribuyo. En “el Presente” la música suena diferente, percibo todos sus matices, los colores y olores son vívidos. Me siento en paz. En “el Presente” hablo con Dios sobre aquello que me produjo ansiedad o tristeza en mis visitas a “el Pasado” o al “el Futuro” y descanso, las dejo ir. Sabiendo lo que me corresponde retener y lo que me corresponde soltar, porque no pertenece aquí, sino que pertenece a ” el Pasado” o a “el Futuro”.

¿Cómo hago para no perderme? Aprendo de mis grandes maestras: Hago lo mismo que hacen mis perritas cuando paseamos. Vivo el instante.  Y…momento a momento, me hago consciente, observo, agradezco, capturo las esencias del paisaje, mantengo mi mirada en todo lo que tengo en “el Presente” y solo entonces no se me pierde el camino.

Escogí vivir en “el Presente”, ¿quieres ser mi vecin@?

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